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Roca Rey se lleva una puerta grande menor en Albacete

Tras los tres primeros festejos de perfil medio, incluidas las dos novilladas del abono, este viernes llegó el turno de las figuras, y con ellas, el ambiente de reventón en los tendidos. Y...

Tras los tres primeros festejos de perfil medio, incluidas las dos novilladas del abono, este viernes llegó el turno de las figuras, y con ellas, el ambiente de reventón en los tendidos. Y también el triunfalismo.

Alejandro Talavante pechó con un primero inválido, protestado aunque mantenido en el ruedo, con el que abrevió muleta en mano, aunque no así al matar, suerte que ejecutó con escasa decisión.

El extremeño se desquitó con el bondadoso cuarto, un toro de Daniel Ruiz sin estridencias en cuanto a presentación, que se deslizó por los dos pitones, justito de mecha pero que embestía a cámara lenta. Y así lo condujo por momentos Talavante, que instrumentó una gran tanda de naturales dando los frentes, varios cambios de mano soberbios, una arrucina de rodillas, muletazos y cambios por la espalda de rodillas, desplantes y demás morisquetas. Es decir, que hubo de todo, aunque se repitió el deficiente remate con el acero, y con él, la posibilidad de tocar pelo.

Roca Rey se abrió de capa de manera original en el segundo, con medias verónicas seguidas de verónicas completas aunque de trazo breve, y más tarde con chicuelinas, tafalleras y revolera para dejar al de Victoriano del Río en el caballo. Fue el preludio a una labor desigual, iniciada con los consabidos -y meritorios- pases cambiados por la espalda de rodillas, esta vez en el tercio, y continuada con varias tandas por ambos pitones muy tropezadas, dejándosela en la cara inteligentemente para ligar, si bien los tiempos muertos, bastantes, y el desacierto con el acero a buen seguro le privaron de los trofeos.

Y en quinto lugar saltó un toro de calidad sublime. Con el defecto de salir algo desentendido después del muletazo número setenta. Es cierto. O quizás fuera el ochenta. El de Daniel Ruiz, de nombre Panero, derrochó cadencia en sus acometidas, y el peruano muletazos a mansalva y vulgaridades perpetradas a un superclase. Eso sí, los tendidos entraron en ebullición con los efectismos de Roca, a cuyo esportón fueron las dos orejas a pesar de pinchar en el primer intento. Premio harto generoso.

Samuel Navalón no se dejó nada en el tintero. Desde las encajadas verónicas de rodillas de saludo al tercero, siguiendo con el quite por tafalleras -con aparatosa voltereta incluida-, el valenciano dejó claro a lo que venía. A triunfar sí o sí. Y fue que sí, a medias.

No se trató de una faena de sutilezas, aunque el enclasado toro de Daniel Ruiz agradeció el buen trato, sobre todo por el buen pitón derecho, sino de arrear con garra, desplantes y un final por bernadinas con el astado ya exprimido. De no haber pinchado primero el premio podría haber sido plural en lugar de singular.

El sexto, al que Navalón recibió a porta gayola, derribó e hirió al caballo montado por Agustín Moreno, antes de que Navalón brindara su labor a Roca Rey. El valenciano hizo honor al brindis con una labor firme, arrebatada y algo amontonada. El buen toro de Victoriano del Río ofreció acometidas rítmicas y Navalón a veces lo llevó cosido y largo, y otras más bruscamente, con menor sintonía. Remató con logradas luquesinas y rubricó a la tercera con el acero, escapándose una más que segura puerta grande.

Plaza de toros de Albacete. Cuarto festejo de feria. Corrida de toros. Lleno de "No hay billetes"

Se lidiaron cuatro toros de Daniel Ruiz (primero, tercero, cuarto, quinto) y dos de Victoriano del Río (segundo y sexto), de correcta presentación los de Daniel Ruiz, y de mayor trapío los de Victoriano del Río. Primero muy blando, pitado en el arrastre. Bueno el segundo. Enclasado el tercero. De gran calidad el cuarto. Muy bueno el quinto. Bueno el sexto.

Talavante (de corinto y oro): cinco pinchazos y entera arriba atravesada y dos descabellos (silencio); dos pinchazos y entera arriba (ovación con saludos).

Roca Rey (de nazareno y oro): cuatro pinchazos y descabello (ovación con saludos); pinchazo y entera desprendida (dos orejas tras aviso).

Samuel Navalón (de rosa y oro): pinchazo hondo y estocada entera algo contraria (oreja); dos pinchazos y media arriba (ovación con saludos tras aviso).

Javier Perea saludó tras banderillear al sexto.

Fuente: https://www.abc.com.py/internacionales/2026/09/11/roca-rey-se-lleva-una-puerta-grande-menor-en-albacete/

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