
Nuevo obispo de Concepción y Amambay: conozca cuáles son sus prioridades
El sexto obispo nombrado para la Diócesis de la Santísima Concepción conversó con ABC en la sede del obispado, ubicada en pleno centro de la capital del primer departamento. En la ocasión, mon...
El sexto obispo nombrado para la Diócesis de la Santísima Concepción conversó con ABC en la sede del obispado, ubicada en pleno centro de la capital del primer departamento. En la ocasión, monseñor Cristino Ramos González dijo que una de sus prioridades como obispo será acompañar al pueblo.
“Jesucristo se había encarnado en un pueblo concreto, nació en Belén, parte de Judea; después creció en Nazaret, parte de Galilea; es decir, en un pueblo concreto. Entonces, una de mis prioridades será acompañar a un pueblo concreto, en este caso todo lo que significa el departamento de Concepción y todo el departamento de Amambay”, expresó.
“Cuando hablo de pueblo concreto me refiero a la realidad de la gente y también a la realidad de la Iglesia. En este momento, en el año 2026, estamos en dos contextos: primero, el contexto universal, que es la sinodalidad, que significa caminar con”, explicó el monseñor Cristino Ramos González.
“Caminar con significa caminar con los sacerdotes, con las autoridades, con los coordinadores de las capillas, con la sociedad civil. Entonces, mi primera prioridad es esa, caminar con la gente sin excepción, porque el obispo es un pastor para los católicos, pero uno que se siente pastor va más allá de eso, sin religión, sin banderías políticas; es por el bienestar de la gente”, aseguró.
“Escuchar y conversar con todos, eso en el ámbito de la sinodalidad", añadió.
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Agregó que la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) decidió que este año sea el año del bien común. “Eso significa que el bien debe ser para todos. La educación es un bien, la vivienda es un bien, tener la propia tierra es un bien; debe ser un bien para todos y no para unos pocos, para un grupo o un sector”, argumentó.
SecuestradosAsimismo, el obispo de Concepción y Amambay se refirió a las familias de los secuestrados. “Ñañemoĩmína la isapatupekuéra” (pongámonos en los zapatos de esas familias).
“¿Cómo nos sentiríamos sin saber el paradero de algún familiar? ¿Si está vivo, si está muerto, dónde está? Entonces, acompañar a esa gente porque es un dolor muy grande”, indicó.
“Hay que ver con las instituciones encargadas de responder ese reclamo. Mi cercanía, mi apoyo para estas familias, a quienes espero visitarlas prontamente”, concluyó.
