
Los jordanos despiden a los asesinados en el ataque a una iglesia que conmociona al país
Ocho de los nueve fallecidos fueron sepultados en una fosa acondicionada frente a la iglesia de San Jorge en la aldea de Hamud, en la provincia de Karak, donde fueron asesinados por un grupo...
Ocho de los nueve fallecidos fueron sepultados en una fosa acondicionada frente a la iglesia de San Jorge en la aldea de Hamud, en la provincia de Karak, donde fueron asesinados por un grupo de hombres armados que aun no han sido identificados.
El cortejo fúnebre fue presidido por el patriarca Teófilo III de Jerusalén de la Iglesia Ortodoxa Griega, confesión a la que pertenecían los asesinados, según transmitió en directo la cadena de televisión pública jordana, Al Mamlaka.
El primer ministro jordano, Yafar Hasán, participó en este último adiós y depositó una corona floral en los féretros, que fueron llevados en hombros por agentes de seguridad pública y envueltos en banderas jordanas antes de ser sepultados en la fosa, donde se construirá un monumento conmemorativo.
En la tarde del viernes, varios individuos armados irrumpieron en el patio de la iglesia griega ortodoxa de San Jorge durante una ceremonia fúnebre en la que había asistentes tanto cristianos como musulmanes, y empezaron a "disparar indiscriminadamente" contra los presentes, informaron a EFE testigos del suceso.
Las autoridades jordanas han cifrado en nueve los muertos y en unos 40 los heridos, que se encuentran estables -según Al Mamlaka- en este ataque que el Gobierno jordano ha tildado de "terrorista" y ha atribuido al EI, aunque aún no ha sido reivindicado por ningún grupo.
El próximo diciembre, se cumplen justo diez años desde que Karak fuera escenario de un ataque reivindicado por el EI en el que murieron 14 personas, entre ellas una canadiense.
Jordania, con una población de alrededor de 11,5 millones de habitantes, es un país de mayoría musulmana en el que los cristianos representan aproximadamente el 3 % de la población.
Aunque los ataques de este tipo son poco habituales, las fuerzas de seguridad realizan periódicamente operaciones contra redes vinculadas al extremismo, así como contra el contrabando de armas y drogas procedentes de países vecinos.
