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Cardenal tras la cumbre con Peña: “Dios cuestiona a quienes usan el poder para su propio beneficio”

En la Catedral Metropolitana, esta mañana ...

En la Catedral Metropolitana, esta mañana Adalberto Martínez ofició la Santa Misa Solemne en honor a Nuestra Señora de la Asunción, patrona del Paraguay, de las Fuerzas Armadas y Mariscala del Ejército. Apenas 24 horas después de la cumbre oficial entre el presidente Santiago Peña y los principales representantes de la Iglesia Católica, la respuesta desde el púlpito resonó con una contundencia política ineludible.

El arzobispo de Asunción convirtió la homilía en un directo cuestionamiento a la clase política dirigente. Apoyándose en el pasaje bíblico del Magníficat, Martínez remarcó que el ejercicio de la función pública no puede entenderse cheque en blanco ni como un botín, señalando que la autoridad bíblica exige defender la dignidad de los sectores más desposeídos.

“Dios escucha el clamor de los pobres, defiende la dignidad de los pequeños y cuestiona a quienes utilizan el poder para su propio beneficio”, aseveró el cardenal. “Por eso no podemos celebrar Asunción mirando solamente al cielo y olvidándonos de los dolores de la tierra”, agregó. La frase revivió los reclamos puestos sobre la mesa en la reunión entre la Conferencia Episcopal Paraguaya y Santiago Peña.

El cardenal detalló las deudas sociales que el oficialismo mantiene paralizadas o desatendidas. Y contrapuso el discurso de progreso oficial con la realidad de las familias vulnerables. “María está junto a las familias que buscan refugio, consuelo y Justicia. Pero muchas veces solamente encuentran puertas cerradas, respuestas tardías y una dolorosa indiferencia. No podemos permanecer indiferentes porque cuando una persona es humillada, utilizada y abandonada, toda nuestra sociedad resulta herida”, dijo.

Corrupción y salud pública: los reclamos que acorralan al Gobierno

El sermón eclesiástico apuntó sin rodeos a la severa crisis que atraviesa el sistema de salud pública paraguayo. Martínez enfatizó el sufrimiento de miles de pacientes que padecen la escasez de medicamentos e insumos básicos en los hospitales públicos. “El cántico de María nos interpela ante el hambre, la falta de medicamentos, la desigualdad, la corrupción, la violencia, la ausencia de oportunidades”, señaló.

La problemática territorial y agraria también ocupó un lugar en la homilía. Monseñor recordó la vulnerabilidad de los campesinos y de los pueblos indígenas expulsados de sus tierras ancestrales.

El líder eclesial recuperó además la interrogante teológica de San Juan Damasceno para trazar una analogía sobre la realidad nacional: “¿Cómo puede la corrupción apoderarse de un cuerpo que es fuente de vida?“. La referencia sirvió para calificar a la corrupción pública como un mal endémico que carcome las instituciones públicas y destruye el tejido social del país.

Martínez insistió en que la indignación ciudadana debe traducirse en un compromiso activo para superar las causas del sufrimiento. Aclaró que la búsqueda de diálogo social convocada por la Iglesia “no significa renunciar a la verdad ni guardar silencio ante el mal”, en clara alusión a la postura combativa que mantendrá el sector religioso frente a los abusos del poder político.

El Magníficat como advertencia política: destronar a los potentados

Al abordar la dimensión social de las escrituras, el cardenal recordó que las enseñanzas marianas anuncian transformaciones profundas en las estructuras de dominación. Citó textualmente que la justicia divina “dispersa a los soberbios de corazón, destrona a los potentados y exalta a los humildes”, una advertencia para las autoridades nacionales presentes y ausentes.

El mensaje de Martínez subrayó que la gestión de un país no puede evaluarse al margen de la desigualdad social y la falta de oportunidades que empujan a la juventud hacia la violencia o la trata de personas. La Iglesia interpeló directamente al Poder Ejecutivo de Santiago Peña. “El poder, según el Evangelio, no es privilegio ni dominio, es responsabilidad y servicio”, sentenció el cardenal.

La homilía concluyó con un llamado a la ciudadanía a no dejarse arrebatar la esperanza ni tolerar que la impunidad dicte el destino del Paraguay. Cardenal concluyó diciendo que “La Asunción (de María a los Cielos) nos recuerda que el mal, el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra. La última palabra pertenece a Dios y esa palabra es vida, justicia, resurrección y gloria, como enseñaba el Papa Francisco. No se dejen robar la esperanza”.

La celebración litúrgica cerró la tradicional procesión náutica de la imagen de la santa protectora, que se realizó bien temprano desde el Arsenal de Marina de la Armada Paraguaya hasta el Puerto de Asunción, donde desembarcó para seguir siendo acompañada por sus fieles a través de las históricas calles de la capital del país, que hoy cumple 489 años de fundación.

Santiago Peña no fue a misa

Al término de la misa, la imagen de Nuestra Señora de la Asunción volvió a su oratorio, en el Panteón de los Héroes. Junto con todo su gabinete y con el presidente del Partido Colorado, Horacio Cartes, el presidente Santiago Peña no participó de esta celebración litúrgica porque, paralelamente, participaba del desfile militar - policial en la Costanera Norte, por el aniversario de Asunción.

“La tradicional fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos se inicia con la fundación de la Casa Fuerte con el nombre de Nuestra Señora de la Asunción el 15 de agosto de 1537. En dicha Casa Fuerte o fortín, fue entronizada la imagen de la Inmaculada Concepción que recibió el nombre de Nuestra Señora de la Asunción”, reseña el Arzobispado de Asunción en su página web.

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En el sitio donde se fundó la Casa Fuerte, sobre lo que hoy es la Costanera Norte, frente al Palacio de Gobierno, ayer fue inaugurado y bendecido un nuevo monumento a Nuestra Señora de la Asunción.

Fuente: https://www.abc.com.py/nacionales/2026/08/15/cardenal-tras-la-cumbre-con-pena-dios-cuestiona-a-quienes-usan-el-poder-para-su-propio-beneficio/

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