
¡Vergonzoso! Robo de cables apaga el fútbol y expone la precariedad de Capiatá
El problema, que saltó a la luz —o mejor dicho, a la oscuridad— minutos antes del inicio, tuvo un trasfondo delictivo. Informes preliminares indicaron que el colapso del sistema lumínico fue ...
El problema, que saltó a la luz —o mejor dicho, a la oscuridad— minutos antes del inicio, tuvo un trasfondo delictivo. Informes preliminares indicaron que el colapso del sistema lumínico fue provocado por el robo de cables en las torres principales. Este acto vandálico dejó el sector de plateas en una oscuridad total, incumpliendo los requisitos mínimos de visibilidad exigidos por la APF y obligando a una serie de parches técnicos que resultaron insuficientes.
Una agonía de apagones: El relato del fracasoLa noche en Capiatá fue un constante “quiero y no puedo”. El cronómetro de la desprolijidad se activó a las 20:00, hora pactada para el inicio, que rápidamente se postergó para las 20:30. A pesar de los esfuerzos y de un amague de solución cerca de las 21:00, el sistema entró en un ciclo de inestabilidad con encendidos y apagones intermitentes que agotaron la paciencia de todos.
El momento de mayor desconcierto ocurrió a las 21:15, cuando los protagonistas intentaron retomar sus posiciones para un pitazo inicial que parecía inminente a las 21:30. Sin embargo, un nuevo fallo eléctrico a esa misma hora dejó en evidencia que las condiciones eran nulas. A pesar de la voluntad de los jugadores por “blanquear” el encuentro y disputarlo como sea, la precariedad técnica se impuso a las ganas de fútbol.
Un estadio bajo la lupa y una suspensión que tiene que ser inminenteMientras los futbolistas realizaban ejercicios de reactivación en la boca del túnel para no perder el físico, la hinchada mantenía una calma ejemplar en las gradas, contrastando con el caos organizativo, quienes tampoco recibían información de los organizadores. Finalmente, a las 21:35, la terna arbitral, junto con el veedor Fernando José Vera decretaron la suspensión definitiva ante la absoluta falta de garantías de seguridad y visibilidad.
Este lamentable episodio deja mal parada a la organización del fútbol local y pone en tela de juicio la habilitación del estadio “escobero” para albergar compromisos de la máxima categoría. La falta de infraestructura básica y de protección contra el vandalismo convirtió un partido de Primera División en una exhibición de carencias que obliga a la APF a tomar medidas urgentes sobre la localía del equipo auriazul.
