
Un policía mata a su mujer en una guardería en Tailandia en medio de reformas sobre armas
El suceso tuvo lugar en el jardín de infancia del colegio Nong Pla Lai, cuando el autor, quien aún no ha sido detenido, disparó en un pasillo del recinto contra su esposa, profesora en el...
El suceso tuvo lugar en el jardín de infancia del colegio Nong Pla Lai, cuando el autor, quien aún no ha sido detenido, disparó en un pasillo del recinto contra su esposa, profesora en el centro, informan las autoridades regionales.
El gobernador provincial, Naris Niramaiwong, ordenó el cierre temporal del centro e informó de que 44 menores, junto a tres profesores y otros tres trabajadores, fueron evacuados sin que ninguno resultara herido, señala en Facebook.
La Policía ha abierto una investigación, mientras que los oficiales negocian la posible rendición del agente, atrincherado en su domicilio.
Este suceso ocurre apenas un mes después de que un adolescente irrumpiera a tiros en una escuela de la provincia de Nonthaburi –al norte de Bangkok– y matara a seis personas, después de haber acabado con la vida de sus abuelos en su vivienda. El joven se suicidó después.
Mientras, la semana pasada, un estudiante entró con una pistola en un colegio de Kamphaeng Phet, en la región central de Tailandia, aunque fue detenido antes de causar víctimas.
Estos incidentes han reabierto el debate sobre la tenencia y el control de armas de fuego en el país, regulado por una legislación considerada laxa y anticuada y que ahora el Gobierno se ha comprometido con endurecer.
El primer ministro de Tailandia, el conservador Anutin Charnvirakul, próximo al influyente Ejército, ordenó tras el ataque en Nonthaburi la suspensión temporal de la expedición de licencias para la compra de armas, si bien de momento no ha habido más medidas.
En 2022, un expolicía disparó en el interior de una guardería de la localidad de Uthai Sawan –en el noreste– y mató a 34 personas, entre ellas 22 niños y una profesora embarazada.
Tailandia cuenta con unas 15,14 armas de fuego por cada 100 civiles, según datos de Small Arms Survey, y existe además un acceso relativamente sencillo a este tipo de armamento para personal del Ejército y la Policía.
