
Un niño que recurrió al presidente para salvar su vida expone fallas de salud en Colombia
"Me llamo Lucas Francesco Murillo García, tengo siete años. Nací con una cardiopatía, utilizo siempre oxigeno. Vivo en Cúcuta, (capital del departamento de) Norte de Santander. Tengo tr...
"Me llamo Lucas Francesco Murillo García, tengo siete años. Nací con una cardiopatía, utilizo siempre oxigeno. Vivo en Cúcuta, (capital del departamento de) Norte de Santander. Tengo tres cirugías de corazón abierto, porque solamente tengo medio corazón", expresa Lucas, vestido con la camiseta de la selección colombiana, en un video que se hizo viral en redes.
El niño, que tiene dificultades para hablar, asegura que su mamá "lleva un año luchando contra la Nueva EPS", una empresa prestadora de salud, para que le "autoricen unos exámenes y un cateterismo en una clínica de cuarto nivel" y lo "ingresen a una lista de trasplantes".
"Yo no me quiero morir", dice Lucas, cuyo llamado provocó la intervención del presidente; su ministra de Salud, Ana María Vesga, y de entidades del sector para atender las necesidades clínicas del menor que hasta la semana pasada engrosaban la lista de casos sin solución a la vista.
La de Lucas es una de las muchas urgencias del sistema de salud colombiano pero la intervención del mandatario, que incluso habló por teléfono con el niño, la convirtió en una prioridad con un manejo que, si bien puede salvar la vida del menor, parece tener también un toque de propaganda política.
De la Espriella, que asumió la Presidencia el pasado 7 de agosto con la promesa de llevar a cabo un plan de choque para atender la crisis del sistema sanitario, aseguró el sábado pasado que apenas escuchó el mensaje de Lucas, dio "la instrucción inmediata de actuar, sin dilaciones".
"Hoy puedo darle un parte de tranquilidad al país: Lucas ya está recibiendo la atención médica requerida a través de la Nueva EPS y se encuentra en manos de especialistas de la Fundación Cardiovascular de Bucaramanga (capital del departamento de Santander), quienes estarán al frente de su tratamiento", señaló el sábado el mandatario.
El presidente relató este lunes en X que en su llamada con el menor le dijo que lo va "a ayudar en todo" lo que necesite.
Al final de la llamada y ante la insistencia de quienes lo rodean, el menor le responde tímidamente "Firme por la patria", el eslogan que De la Espriella usó durante la campaña y que ha mantenido en su Gobierno.
Lucas fue trasladado en un avión medicalizado de Cúcuta a Bucaramanga e ingresado este lunes en el Hospital Internacional de Colombia (HIC), especializado en atención cardiovascular, donde el personal del centro lo recibió con aplausos cuando fue bajado en camilla de una ambulancia.
El niño "contó con un equipo especializado que acompañó y monitoreó" su estado de salud durante todo el trayecto, explicó el HIC en un comunicado.
La respuesta del Gobierno al caso de Lucas contrasta con la de Kevin Acosta, otro niño de siete años diagnosticado con hemofilia que murió en febrero pasado luego de que el sistema de salud dejó de suministrarle los medicamentos que requería a pesar de que también tuvo exposición en los medios y redes sociales.
Tanto el entonces presidente Gustavo Petro como su ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, responsabilizaron de la muerte del niño a su madre por permitirle andar en bicicleta, ya que su condición se agravó tras sufrir una caída.
El sistema de salud colombiano atraviesa una crisis estructural que se agravó en el gobierno de Petro y ha sido denunciada por pacientes, organizaciones médicas y observadores sociales.
Según un estudio de abril pasado de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC), las deudas de las EPS superan los 25,7 billones de pesos colombianos (unos 8.000 millones de dólares).
Esa situación ha ocasionado la quiebra de establecimientos de salud, la suspensión de servicios médicos y retrasos en la programación de citas y cirugías, así como en la entrega de medicamentos a los afiliados a la salud pública, lo que ha ocasionado incluso la muerte de pacientes críticos.
La Defensoría del Pueblo y otros entes han documentado que las quejas por falta de entrega de medicamentos, demoras en atención especializada y otros servicios han aumentado de manera sostenida en los últimos años, reflejando un "deterioro profundo" de la atención en salud, un problema que De la Espriella y su ministra han prometido atacar de raíz.
