
Tomorrowland apaga el recuerdo del fuego con una edición vertida en las emociones
Este año, la fiesta mundial de la música electrónica renace de sus cenizas bajo el lema 'Consciencia', un homenaje a lo que la organización denominó las seis emociones universales: mara...
Este año, la fiesta mundial de la música electrónica renace de sus cenizas bajo el lema 'Consciencia', un homenaje a lo que la organización denominó las seis emociones universales: maravilla, alegría, deseo, amor, ira y tristeza, una mezcla de lo vivido por muchos en 2025.
Ese incendio, originado dos días antes del inicio del festival, destruyó el escenario principal (una de sus mayores atracciones) y obligó a la organización a esmerarse y trabajar a destajo para que una gran pantalla ocultara el esqueleto calcinado de esta obra de arte de más de 40 metros, una situación que no se ha repetido este año.
"Afortunadamente, el primer fin de semana concluyó sin incidentes destacables", dijo a EFE Debby Wilmsen, portavoz de Tomorrowland.
El monumental escenario principal, de 43 metros de alto, cuenta en esta edición con pantallas, luces, fuentes y siete caras inflables, una novedad que los organizadores introdujeron este año después de varias pruebas de seguridad.
Lo completan 2.400 paneles LED, 232 altavoces, 1.500 luminarias, 56 láseres, 38 fuentes, seis plataformas elevadoras para bailarines y espectáculos, y dos cascadas que conforman una gran obra de arte que deja maravillado a todo el que lo contempla.
Todo esto es fruto de dos años de trabajo desde que se inicia el diseño con modelos 3D, seguido de 54 días de construcción de todo el andamiaje y la carcasa exterior.
"Esto es una pasada, es un mundo totalmente aparte. Esto es para venir y vivirlo. No te lo pueden contar", dijeron a EFE Asunción y Rafael, dos españoles de 38 años que acuden al festival por tercera vez, pese a lo costoso de la experiencia.
Las entradas van desde los 138 euros del pase diario más económico hasta los más de 1.000 euros que cuestan algunos paquetes VIP que incluyen transporte al festival, que se encuentra en la localidad de Boom, a unos 30 kilómetros de Bruselas.
A esto se suma todo lo que se consuma en el interior, que se paga a través de 'perlas', la moneda de Tomorrowland que equivale aproximadamente a 1,90 euros.
Entre las cientos de banderas de diferentes países que han ondeado en esta edición, una de las más aclamadas ha sido la de España tras la victoria mundialista del pasado fin de semana en Nueva York, algo que los propios Asunción y Rafael han vivido en sus carnes.
"Me han dado hasta las gracias. Abrazándonos la gente. (...) La verdad que es súper loco. Nos hemos hecho de notar, la verdad. Con la bandera y con el campeonato del mundo", cuenta Rafael.
La convivencia de personas que proceden, según cálculos de la organización, de más de 200 países marca a fuego a todo el que acude al 'Dreamvillage', el camping donde algunos de los asistentes pernoctan durante los dos fines de semana en los que se celebra el festival.
"Lo mejor, la gente. Yo creo que lo que es el socializar, da igual el país del que venga la peña. Hablas con la gente, parece que lo conoces de toda la vida. Y es un tío que a lo mejor es de la otra punta del mundo, que no has visto jamás, pero hablas con él. Y te regala magdalenas", explica Rafael.
La experiencia completa en este parque de atracciones de la música electrónica es, a juicio de quien asiste, algo que se debe vivir en primera persona al menos una vez en la vida.
"Es un lugar súper especial. Cada año que viene, más mágico todavía (...). Es como que entras aquí en una burbuja y no piensas en nada del exterior. Todo el mundo va contento, todo el mundo va riéndose", asevera Asunción.
