
'Tijuana, todavía', una ventana 'queer' desde la frontera mexicana abierta por la Mostra
"Me gustaría que funcione como un acercamiento y que la gente se anime a ver películas 'queer' sin ideas preconcebidas", explica en una entrevista con EFE este director que ha logrado roda...
"Me gustaría que funcione como un acercamiento y que la gente se anime a ver películas 'queer' sin ideas preconcebidas", explica en una entrevista con EFE este director que ha logrado rodar su 'ópera prima' tras recibir una beca del laboratorio 'Biennale College'.
'Tijuana, todavía' es la historia de dos hombres muy distintos que se conocen en una aplicación de citas en esta ciudad fronteriza: Chava (Humberto Busto) es un mexicano de media edad atrapado en un mundo de machos; Maksin (Petr Filimonov) un joven refugiado ruso que escapó de los reclutamientos forzados por la guerra en Ucrania.
Tras revelar sus identidades virtuales, empezarán a conocerse... pero poco después no tendrán más remedio que hacer cuentas con sus distintos pasados y traumas en un difícil intento de encajar, pero también con los temores intrínsecos del 'colectivo'.
Gutiérrez Morales (Tijuana, 1996) sostiene que su intención no ha sido esquivar algunas de las convenciones del cine 'queer', que a su juicio son "necesarias e importantes", pero subraya la importancia de que el público vea "más allá" de dos hombres chateando.
"Ambos viven en esos contextos de opresión que mucho tienen que ver con su sexualidad y su identidad de género", alega.
En la entrevista le acompaña su protagonista y productor, Humberto Busto (Ciudad de México, 1978), quien asiente antes de reivindicar de carrerilla que el cine debe tratar este tipo de temáticas "en la medida en que quiera abordar la realidad".
"Tratamos de abrir esos espacios porque nos interesa el diálogo. Seguimos insistiendo en que el cine genera imaginarios, y así como ha generado muchos negativos para nosotros como personas 'queer', porque esas narrativas fueron hechas por personas que no lo son, de repente en los últimos años existe la posibilidad de contar cosas que realmente nos pasan", aseveró.
La cinta rodada tiene algo de realismo y de personal. Tanto que el propio personaje de Maksim, un refugiado real, está inspirado en un amigo ruso del director al que trataron de mandar a Ucrania.
"La película es como un ejercicio de exploración sobre quién he sido yo como persona 'queer' en Tijuana", reconoce el realizador, que actualmente vive como "inmigrante" en Estados Unidos.
'Tijuana, todavía' ha sido uno de los cuatro proyectos elegidos este año por la Mostra en su laboratorio 'Biennale College', con el que impulsa el rodaje de las guiones más interesantes financiándolo con hasta 200.000 euros (232.000 dólares).
"Estoy súper contento y muy feliz porque he disfrutado cada etapa del proceso, incluso los días más tortuosos se goza mucho porque he tenido libertad creativa", afirma Gutiérrez Morales, que espera que su historia llegue pronto a las salas mexicanas y otros festivales.
Su amigo y actor asegura que se sienten "profundamente orgullosos" por el acompañamiento de la Mostra pero también por haber abierto la ventana, no solo a un drama homosexual, sino también a la realidad que muchos hombres padecen en países como Rusia.
