
La inestabilidad del dólar y las subas del carburante aprietan al sector sojero en plena campaña. El directivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Hugo Pastore, indicó que el combustible es uno de los componentes más importantes de la estructura de costos del transporte y que la actual coyuntura genera un doble efecto sobre el sector agropecuario.
Combustible encarece una estructura de costosComentó que, por un lado, la actual cotización de la moneda norteamericana incide sobre un negocio que se maneja con dólares. Por otro lado, el aumento del combustible encarece la estructura de costos de quienes prestan el servicio de transporte. Esto, necesariamente termina repercutiendo en un mayor costo del flete, explicó.
“Todo este conjunto de situaciones afecta al productor y a nuestra competitividad. Definitivamente no vamos a poder trasladar eso costos; debemos enfrentar un mercado internacional, regional o mundial de precios y todas estas variables terminan impactando en la base de la pirámide, que es el productor”, agregó el directivo.
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Impacto en toda la cadenaPastore explicó que una empresa pudo haber realizado un negocio asumiendo que tendría una determinada estructura de costos, pero que los cambios en variables que no estaban previstos, como la del tipo de cambio, pueden terminar afectando a toda la cadena comercial.
Sostuvo que, en general, el impacto final termina recayendo en la base de la cadena, que es el productor, quien pierde competitividad.
“Cuando uno habla de la producción de cereales y oleaginosas, el productor toma la decisión de sembrar e intenta producir lo máximo posible. Esa estructura de costos alterada ineludiblemente termina afectándole. Es un evento económico que no se puede cambiar tan fácilmente”, apuntó.
Costos agrícolas subieron hasta 20%La nueva suba de los precios de los combustibles se registra, además, en el inicio de un nuevo ciclo sojero. El presidente de la Asociación de Productores de Soja, Cereales y Oleaginosas (APS), Lindemar Cesca, reconoció que, si bien el precio del combustible viene registrando una escalada durante las últimas décadas, el incremento registrado este año fue particularmente rápido.
En ese sentido, consideró que la situación no responde únicamente a factores internos, sino también a los movimientos de la economía internacional. “Es la geopolítica del mundo, no es únicamente Paraguay lo que se está moviendo. Tenemos toda una mudanza de la economía mundial”, afirmó.
En cuanto a la estructura de costos del sector, Cesca indicó que los productores enfrentaron un incremento de entre 15% y 20% en este nuevo ciclo sojero 2026/27 respecto de la campaña anterior.
Además explicó que actualmente se cierran operaciones de soja para entrega futura a precios de entre US$ 400 y US$ 415 por tonelada. Según precisó, eso permite a los productores asegurar parte de sus ingresos y cubrir sus costos de producción.
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Ventas anticipadas de soja de la nueva campaña“La gente que recibe dólares y tiene que cambiar en el día para usarlo está más complicada, pero para el productor que hoy consigue cerrar su soja con precios elevados consigue minimizar un poco el impacto”, destacó.
Por su parte, el economista Manuel Ferreira dijo que el agricultor paraguayo es un tomador de precios, por lo que el incremento de los costos termina reduciendo su margen.
“Lo que se hace ahora es que se achica el margen del agricultor porque se le encarece todo lo que es el laboreo, como el uso de los tractores”, señaló.
Agregó que la campaña podría desarrollarse con un costo por hectárea superior al de la anterior, hecho que presionaría nuevamente sobre los márgenes del productor.
