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Sin casas o refugios, los gazatíes se ven obligados a vivir en ruinas al borde del colapso

En el campamento de desplazados de Jan Yunis (sur de la Franja), Gasan Salama, de 60 años, vive al límite junto a su familia, bajo el techo de un edificio que quedó gravemente dañado dur...

En el campamento de desplazados de Jan Yunis (sur de la Franja), Gasan Salama, de 60 años, vive al límite junto a su familia, bajo el techo de un edificio que quedó gravemente dañado durante una incursión del Ejército israelí.

"Miro la casa constantemente, sabiendo que en cualquier momento se me vendrá encima; estoy seguro de ello. En invierno se empapa por completo; el agua entra por todas partes. Pasamos la noche en vela tratando de mantenernos secos y gestionar la situación", explica a EFE.

Tras haber sido desplazada dos veces, añade, su familia encontró sus viviendas completamente destruidas y se quedó sin otro lugar al que acudir. Salama recurrió a varias ONG en busca de ayuda, pero, según afirma, las lonas y tiendas de campaña que le ofrecieron como alternativa tampoco estaban disponibles en cantidad suficiente.

"¿Qué más podía hacer? ¿Dormir en la calle?", se pregunta, a pocas semanas de la llegada de la estación fría.

Entre quienes viven en estas condiciones está Rahaf, de 13 años, quien describe a EFE la ansiedad que siente cuando los bombardeos israelíes, ya parte de la rutina diaria, hacen temblar y desprenden escombros del inmueble. "Tenemos mucho miedo", se lamenta.

No es un temor infundado. La menor relata que una pared se desprendió mientras su hermano recogía agua junto a la puerta de la vivienda y cayó sobre él, mientras que su hermana, que estaba a su lado, sufrió una fractura en una pierna.

"Yo también tengo derecho a vivir en una casa, derecho a estudiar, derecho a aprender", afirma la niña, que reclama una tienda de campaña donde poder refugiarse.

Los testimonios llegan después de varios episodios de derrumbes de viviendas dañadas durante las últimas semanas. El pasado miércoles, 21 personas, entre ellas 12 niños y cinco mujeres, murieron al derrumbarse un edificio afectado por ataques israelíes en la ciudad de Gaza.

Dos días después, varias familias, incluidos cinco niños, fueron evacuadas tras el colapso parcial de otro edificio dañado por las bombas israelíes en el barrio de Sabra, también en ciudad de Gaza. Los menores habían quedado atrapados en la segunda planta después de que se desplomara una escalera, según la Defensa Civil del enclave, que trasladó a los afectados a un lugar seguro y les pidió que no regresaran al inmueble.

En el complejo de las torres de Al Karama, al norte de ciudad de Gaza, Mohamed Al Susi describe para EFE otro escenario de deterioro. De las cuatro alas que formaban los edificios, asegura, tres se han derrumbado y solo quedan tres apartamentos de los 32 originales.

Pese al peligro, explica, muchas familias eligen permanecer en esta estructura antes que trasladarse a tiendas de campaña, donde la sensación de desamparo ante las bombas y los elementos es mucho mayor.

"Sinceramente, para nosotros una tienda de campaña representa una muerte lenta, esto (el posible colapso del edificio) sería una muerte rápida. Qué desastre", se lamenta Al Susi.

Su vecino, Abu Amyad Al Sari, coincide. Según dice a EFE, las tiendas tampoco constituyen una alternativa sencilla, debido a la falta de privacidad, al calor en verano y al azote de plagas como insectos o ratas.

Más de 2.000 edificios en estado ruinoso o deteriorado siguen albergando a un gran número de desplazados en la Franja de Gaza, donde el 80 % del territorio ha sido arrasado por los ataques de Israel.

A esto se añade que, desde el acuerdo de alto el fuego firmado hace casi un año, no se han llevado a cabo trabajos de reconstrucción en el enclave palestino, e Israel ha señalado que no permitirá que comiencen hasta que Hamás se desarme.

Mientras tanto, para familias como la de Gasan Salama, el dilema persiste: permanecer bajo un techo que puede desplomarse o abandonarlo sin tener otro refugio garantizado.

"Estamos totalmente desamparados y no tenemos más remedio", resume.

Fuente: https://www.abc.com.py/internacionales/2026/09/26/sin-casas-o-refugios-los-gazaties-se-ven-obligados-a-vivir-en-ruinas-al-borde-del-colapso/

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