
Salud mental infantil: las señales de alarma que ningún padre debe ignorar
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Los problemas de salud mental en niños y adolescentes van en aumento y la demanda de atención supera la capacidad del Hospital Pediátrico “Niños de Acosta Ñu”. Según el psiquiatra Nelson Sánchez, actualmente el personal ya no da abasto para responder a la cantidad de consultas que recibe el servicio.
El especialista indicó que el hospital registra alrededor de 11.000 asistencias anuales en el área de salud mental infantil y adolescente, y que ocho de cada diez consultas están relacionadas con síntomas de ansiedad y depresión. La mayor concentración de casos se observa entre adolescentes de 14 y 16 años, aunque también reciben pacientes desde los cinco o seis años con manifestaciones compatibles con estos trastornos.
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Las señales de alarma que no deben ignorarseSánchez explicó que uno de los principales errores es atribuir ciertos cambios únicamente a la adolescencia, cuando en realidad pueden esconder un trastorno de salud mental.
El primer indicador que debe llamar la atención de los padres es un descenso abrupto en el rendimiento académico. A ello suelen sumarse otras señales como:
Aislamiento y permanencia excesiva en la habitación; Pérdida del interés por actividades que antes disfrutaba; Falta de interacción con amigos o compañeros; Irritabilidad constante; Tristeza persistente; Cambios notorios en su forma habitual de ser.“Dejó de ser el alegre de siempre”, ejemplificó el especialista al describir uno de los cambios que deben motivar una consulta profesional.
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En niños más pequeños, la ansiedad también puede manifestarse mediante dolores físicos sin una causa orgánica, irritabilidad o aislamiento, mientras que la depresión suele reflejarse en una pérdida de entusiasmo y cambios importantes en la conducta cotidiana.
El psiquiatra insistió en que los padres no deben esperar a que la situación empeore. “En medicina es preferible pecar de exagerado antes que de negligente. Ante la sospecha hay que actuar siempre. Cuanto más rápido se interviene, mejor”.
El dato que más preocupa: la mayoría de las internaciones son por conducta suicidaUno de los aspectos más alarmantes revelados por el doctor del Acosta Ñu tiene que ver con las internaciones en el área de salud mental.
Consultado sobre las 711 internaciones registradas este año en el servicio, Sánchez señaló que la mayor parte corresponde a conductas suicidas, aunque aclaró que la cifra de pacientes puede ser menor porque algunos adolescentes requieren internarse más de una vez durante el mismo año.
El especialista calificó esta situación como “altísima” y remarcó la importancia de intervenir antes de que los cuadros lleguen a ese nivel de gravedad.
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Los problemas familiares tienen un peso importanteAunque aclaró que los trastornos de ansiedad y depresión tienen un origen multifactorial, Sánchez afirmó que, en la población que atienden, los conflictos familiares aparecen con frecuencia detrás de los casos.
No se trata únicamente de que los padres estén separados, sino de situaciones como discusiones constantes, violencia entre los adultos, maltrato hacia los hijos o la falta de respuesta a sus necesidades emocionales.
También mencionó que muchos niños sienten que sus opiniones o emociones son ignoradas o constantemente juzgadas dentro del hogar, lo que afecta su bienestar psicológico.
Redes sociales y bullying, otros factores que influyenEl psiquiatra también advirtió sobre el impacto negativo que pueden tener las redes sociales, al considerar que favorecen comparaciones irreales, exponen a contenidos perjudiciales mediante algoritmos y sustituyen gran parte de la interacción presencial.
A esto se suma el bullying, una problemática que, según indicó, es frecuente entre los pacientes que llegan al hospital. En estos casos, recordó que existe un protocolo del Ministerio de Educación que obliga a las instituciones educativas a intervenir cuando reciben la notificación correspondiente.
“La salud mental también se trabaja”Finalmente, Sánchez sostuvo que la salud mental no depende únicamente de tratar enfermedades, sino también de fortalecer factores protectores desde la infancia.
Promover el deporte, el arte, la vida comunitaria y una crianza basada en la escucha y el acompañamiento emocional son, a su criterio, herramientas fundamentales para prevenir trastornos en niños y adolescentes.
“La salud mental se logra trabajando igual que la salud física”, concluyó el especialista.
