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Roca Rey no falla a la expectación y abre la puerta grande en València

Morante ya se expresó a la verónica con distinción y Roca Rey respondió por chicuelinas y tafallaferas en el quite al primero de la tarde, amplio de cara y con el hierro de Torrealta, cu...

Morante ya se expresó a la verónica con distinción y Roca Rey respondió por chicuelinas y tafallaferas en el quite al primero de la tarde, amplio de cara y con el hierro de Torrealta, cuya lidia brindó el sevillano a Luis de la Fuente, seleccionador del equipo español de fútbol, campeón del Mundo.

El toro exigió acople y por la mano izquierda Morante le dio más dimensión al muletazo. Zapatillas en compás semicerrado, sin estridencias. La última serie en redondo, ya sobre la diestra, realmente la ligó muy aplomada sobre los talones, en una baldosa.

Morante se fue a por la espada en el punto exacto. Al primer intento perdió pie tras tropezar el acero en una banderilla y después agarró una buena estocada. Ovación tras petición.

Roca Rey se abrió de capa cruzando prácticamente el ruedo por verónicas para recibir al segundo, "Fumador", negro, bien hecho y estrecho de sienes. El inicio de rodillas con el pase cambiado fue estupendo. Hasta tres veces se lo pasó por la espalda con temple y ritmo hasta el de pecho y el cambio de mano. El peruano, paciente, puso el temple ante las protestas del de Álvaro Núñez y le limpió el muletazo con facilidad.

En ese momento, con toro y torero en los medios, el helicóptero de la Policía Nacional sobrevolaba el coso de la calle Xàtiva con un ensordecedor ruido. La atención se desvió.

Y es que el Nou d'Octubre (como se dice en la lengua valenciana) siempre presenta batalla en los cielos, las calles y, por suerte, también, en el ruedo. Entre las protestas al helicóptero ganó la mano Roca Rey, que ligó el toreo con asiento según los terrenos y fue acordando la lidia hasta el refugio de las líneas de picar y la poderosa invasión muletera. Tras una buena estocada cayó una oreja con fuerza.

La ilusión estaba por la nubes cuando salió el cuarto. Y fue un farol de Morante para recibir a "Rosito". Dos. Y tres faroles. Acaramelado de cuerna el toro de Álvaro Cuvillo, veleto y estrecho de sienes. Y los lances a la verónica, casi que le salieron a Morante por delantales en un azulejo, verticales y con un punto de arrebato. Lo mismo que el galleo recordando a Chicuelo.

El desarme al tercer muletazo del inicio y el recorte torero a cuerpo limpio de Morante sobre las piernas despertaron la admiración en los tendidos.

Le faltó entrega en los finales al toro. Por la izquierda Morante llegó a completar una serie, pero siempre desde la insistencia, el temple y el toque fuerte. Todo fue a menos y el triunfo resultó imposible.

Roca Rey sí tuvo opción y se impuso, paciente y clarividente, al toro castaño y rajado que hizo quinto hasta conseguir el acuerdo. Con la mano por abajo y el paso adelante para sujetar la huidiza embestida. Pulso, temple y aguante sobre ambas manos. Sin atisbo de duda y la mentalidad y ambición de un figurón. Tras las bernadinas en los medios, una nueva estocada y la oreja que le abría la puerta grande.

Tomás Rufo se impuso a la mansedumbre del tercero, que se rajó pronto buscando las tablas y en terrenos cercanos a chiqueros se dejó. Ahí predominaron los vuelos de los avíos del toledano, bien colocado y dejándola muy en la cara para ligarlo bien y al final, dando los adentros, lo cambió de mano por luquecinas varias veces y llegó con fuerza a unos tendidos la mar de receptivos. Tras estocada desprendida cortó una oreja.

En el sexto la faena fue muy a menos. El inicio de rodillas no encontró consecución y tomó la pendiente de una embestida sosa, aburrida y desentendida.

Cinco toros de Álvaro Núñez y uno de Torrealta (el primero) muy escasos de presentación, nobles y faltos de casta.

Morante de la Puebla, de sangre de toro y oro: pinchazo sin soltar y estocada (ovación tras petición); tres pinchazos y casi entera (ovación).

Roca Rey, de azul y oro: estocada (oreja tras aviso); estocada (oreja tras aviso).

Tomás Rufo, de sangre de toro y oro: estocada desprendida (oreja); pinchazo y estocada (palmas).

Al acabar la corrida banderillero zamorano Javier Gómez Pascual se cortó la coleta y se despidió de los ruedos.

La plaza registró lleno de 'no hay billetes'.

Fuente: https://www.abc.com.py/internacionales/2026/10/09/roca-rey-no-falla-a-la-expectacion-y-abre-la-puerta-grande-en-valencia/

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