
'Raíces eternas, legados vivos', una muestra del rico patrimonio prehispánico de Bolivia
Se trata de la muestra permanente 'Raíces eternas, legados vivos', inaugurada en el Museo Nacional de Arqueología de Bolivia (Munarq) que reabrió sus puertas hace unos días tras un proce...
Se trata de la muestra permanente 'Raíces eternas, legados vivos', inaugurada en el Museo Nacional de Arqueología de Bolivia (Munarq) que reabrió sus puertas hace unos días tras un proceso de "revitalización", según explicó a EFE el arqueólogo Rubén Mamani, profesional en Colecciones Arqueológicas de ese repositorio.
La exposición "habla de las continuidades culturales" que se manifiestan en el presente, pero que "vienen del pasado", señaló Mamani.
"Muchas de las costumbres que nosotros tenemos en diferentes regiones del país han sido desarrolladas y están ancladas en realidad en nuestro pasado. La forma de ch'allar (bendecir objetos con alcoholes), de celebrar algunas festividades, de creer en algunas cosas, tienen su origen prehispánico", sostuvo.
Por eso la muestra lleva ese nombre, porque "son los legados que nos han dejado nuestros antepasados que siguen manifestándose de diferentes formas ahora en la actualidad" y dan "esa diversidad, esa riqueza cultural que tiene Bolivia", agregó.
Distribuida en siete salas, la exposición ofrece un paseo por "la riqueza patrimonial prehispánica" que tiene el país" en cuanto a arqueología, con piezas líticas, orgánicas y de madera, cerámicas y metales, entre otras.
Mamani precisó que las dos primeras salas son "cronológicas", para explicar el origen de estos materiales, "de qué región" y a qué épocas corresponden, mientras que las restantes abordan temáticas como "la espiritualidad, la ritualidad" o la "conexión" con los antepasados.
El recorrido inicia con un espacio dedicado a los primeros pobladores del actual territorio boliviano, que eran cazadores y recolectores, por lo que, además de un mural que replica unas pinturas rupestres, también se exhiben puntas de flechas.
La siguiente sala refleja el surgimiento de las primeras culturas desde los años 2000 antes de Cristo hasta la época inca, que pudieron asentarse en lugares fijos mediante la domesticación de plantas y animales y la elaboración de cerámicas.
Así, allí se exponen elementos como vasijas, vasos ceremoniales y platos, entre otros, de culturas como la chiripa, wankarani, tiahuanacota e inca.
Otro espacio rescata prácticas y rituales, como la entrega de ofrendas o la tradición de romper objetos como vasijas para, por ejemplo, iniciar una construcción con buenos augurios, algo que todavía se practica.
También están las iconografías y métodos de comunicación desarrollados por las culturas prehispánicas, incluidos los quipus, el sistema de cuerdas con nudos y colores que se usaba para almacenar información y contabilidad, y una sala dedicada a las celebraciones, donde los protagonistas son los kerus, vasos ceremoniales de distintos materiales.
En el ambiente dedicado a la 'Inmortalidad' y las conmemoraciones a los muertos, la pieza central es Saphi, la momia de una niña inca que, se presume, vivió en el siglo XV en el territorio del señorío Pacajes, en La Paz.
La momia fue llevada a EE.UU. alrededor de 1890 y fue devuelta y repatriada en 2019.
La última sala está dedicada a una de las figuras "icónicas" del museo, una illa o deidad andina de piedra que fue sacada ilegalmente del país en 1858 y devuelta en 2014 por un museo de Suiza.
Mamani explicó que, originalmente, esa illa representa a una mujer, pero cuando fue repatriada, se le dio "otra connotación" y la figura quedó asociada como precursora de la patrimonial Alasita, la fiesta de los deseos en miniatura.
Con la muestra se reabrió el Munarq, uno de los museos más antiguos de Bolivia que empezó a funcionar como un repositorio multidisciplinario en 1846.
Dependiente del Ministerio de Turismo Sostenible y Culturas, la sede fija del Munarq desde 1919 es el llamado Palacio Tiahuanaco, un imponente edificio de piedra construido por el ingeniero austriaco Arthur Posnansky, experto en la cultura tiahuanacota, que fue declarado Monumento Nacional en 1990.
El Banco de Desarrollo de América Latina CAF apoyó la revitalización del museo, que tomó cerca de un año.
