
Quince alcaldes se oponen a conciertos del francés Patrick Bruel, imputado por violación
"La gira de Patrick Bruel no es deseable, saludamos la valentía de los alcaldes", señaló al canal BFMTV Célique Piques, una portavoz de la organización 'Osez le Feminisme'....
"La gira de Patrick Bruel no es deseable, saludamos la valentía de los alcaldes", señaló al canal BFMTV Célique Piques, una portavoz de la organización 'Osez le Feminisme'.
Los regidores de pequeñas ciudades como Chartres, Caen o Tours se han pronunciado públicamente contra el recital del cantante, lo que deja en el aire la realización de esos conciertos.
Bruel tiene programada una gira, 'Alors, 35 ans, regarde', con más de una treintena de citas entre los próximos octubre y noviembre. Hay previstos recitales en decenas de ciudades francesas, como París, Marsella y Lyon, pero también fuera de Francia, en Bruselas y Ginebra (Suiza).
El alcalde de Chartres, el conservador Ladislas Vergne, reconoció, en declaraciones a BFMTV, que hay "mucho malestar" en su ciudad y "miedo a que las cosa degeneren" si se celebrase el concierto de Bruel, de 67 años y objeto ya de 31 denuncias por delitos sexuales de distinta índole, entre ellos el de violación. El artista niega las acusaciones.
Otros regidores, como el de Toulouse (una de las principales del país), el conservador Jean-Luc Moudenc, se han mostrado públicamente favorables a que Bruel cante en su ciudad para respetar la presunción de inocencia.
No obstante, el icono musical está formalmente imputado por cuatro hechos: una violación en Neuilly-sur-Seine en 2008, una tentativa de violación en Bruselas en 2010, una agresión sexual y acoso sexual en Perpiñán en 2019 y otro caso de acoso sexual en Ajaccio, también en 2019.
La polémica ha aumentado en los últimos días tras saberse que los jueces habían aligerado el pasado 21 de julio las medidas cautelares impuestas al cantante un mes antes, entre ellas la prohibición de salir de Francia.
Bruel sigue teniendo prohibido, dentro del control judicial, contactar con las denunciantes, acudir a salones de masaje y está obligado a seguir un tratamiento psicológico, además de haber depositado una fianza de 500.000 euros.
El artista es una figura de enorme popularidad en Francia. En los años ochenta se convirtió en uno de los grandes ídolos de la canción francesa, hasta el punto de hablarse de "bruelmanía", un fenómeno de masas que movilizó a miles de admiradores, especialmente adolescentes.
Su popularidad se extendió también al cine, el teatro y la televisión, convirtiéndose en un rostro familiar para varias generaciones.
