
PGN 2027: Economistas advierten sobre “visión ilusoria” por el tipo de cambio proyectado
El economista Jorge Schreiner y el exministro de Hacienda, César Barreto plantearon advertencias al Gobierno sobre el proyecto del Presupuesto General de la Nación (PGN) para el 2027, cuestionaro...
El economista Jorge Schreiner y el exministro de Hacienda, César Barreto plantearon advertencias al Gobierno sobre el proyecto del Presupuesto General de la Nación (PGN) para el 2027, cuestionaron que la apreciación del guaraní haya reducido la deuda pública como porcentaje del PIB, al advertir que ese indicador puede distorsionar la capacidad real de pago del Estado. Criticaron la idea de buscar una solución fiscal mediante aumentos tributarios cada vez que aparece un déficit.
Los planteamientos fueron puestos al debate, ayer jueves, durante el panel “Futuro de la Economía de Paraguay”, organizado por el Centro de Regulación, Normas y Estudios de la Comunicación (Cerneco).
El proyecto de PGN 2027, presentado por el Poder Ejecutivo al Congreso, prevé un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 4,2%, una inflación de 3,5% y una recaudación tributaria 8,6% superior a la prevista para el cierre de 2026.
El presupuesto alcanza G. 166,3 billones (US$ 25.754,4 millones). El escenario oficial también utiliza un tipo de cambio de G. 6.458 por dólar para 2027, pese a que la cotización actual se ubica por debajo de G. 6.000.
Cabe recordar que el PGN 2026 se elaboró sobre la base de un tipo de cambio a G. 7.881 por dólar, que justamente derivó en la crisis de los ingresos tributarios y que llevó justamente al ex ministro Carlos Fernández Valdovinos a anunciar una economía de guerra, ya que se hablaba de una merma de casi US$ 600 millones por el desfasaje cambiario
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Cuestionan la calidad del gasto públicoEn esa línea, el economista Jorge Schreiner puso el foco en la disciplina fiscal y en el destino de los recursos públicos. Recordó que Paraguay cuenta desde 2013 con una regla que establece un límite de déficit de 1,5% del PIB, aunque consideró contradictorio mantener un déficit permanente. “Si vos te endeudas en pleno 6% de crecimiento, ¿qué vas a hacer cuando realmente la economía necesite entrar en déficit?”, cuestionó.
Schreiner también alertó sobre el efecto que tiene el tipo de cambio sobre la medición de la deuda pública. Señaló que la apreciación del guaraní redujo el peso de la deuda en términos del PIB, pero consideró que ese resultado puede ofrecer una imagen distorsionada de la capacidad real de pago del país. “Esa es una visión absolutamente ilusoria. No es real”, afirmó.
El economista propuso observar la deuda en relación con la capacidad de recaudación del Estado, en lugar de utilizar únicamente el indicador de deuda sobre PIB. “¿Cuánto de mis recaudaciones necesito para pagar mi deuda con su servicio normal de intereses, más capital?”, planteó.
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Recaudación tributaria: el problema está en el destinoSchneider señaló que Paraguay logró un aumento importante de la recaudación después de la reforma tributaria de 2004. El problema, según sostuvo, estuvo en el destino posterior de esos recursos. “Impuestos bajos es un buen negocio para Paraguay”, afirmó.
A su criterio, el error fue utilizar el incremento de los ingresos públicos para financiar un mayor gasto corriente, en lugar de priorizar infraestructura y otros gastos capaces de elevar la capacidad productiva. “Confundir ese excedente de recaudación para malgastar. Ese fue nuestro problema y sigue siendo nuestro problema”, sostuvo.
Schreiner tomó como referencia los US$ 1.500 millones adicionales de recaudación mencionados por el director nacional de Ingresos Tributarios, Óscar Orué. Según el análisis expuesto durante el panel, el economista afirmó que US$ 500 millones van para el Programa de Adultos Mayores y US$ 400 millones al programa Hambre Cero, y a esto se le suma el déficit de la Caja Fiscal no resuelta que ya tiene proyectado US$ 450 millones. “De los US$ 1.500 millones adicionales el 85% fueron para gastos corrientes”, afirmó.
Para el economista, el problema fiscal paraguayo exige una discusión sobre la calidad y el destino del gasto antes que una búsqueda permanente de nuevos impuestos.
“Esto es insostenible. O sea, el ritmo al que estamos gastando en el sector público no es compatible con el ritmo de recaudación”, advirtió.
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Rechazan más impuestos a sectores productivosPor su parte el exministro de Hacienda, César Barreto se mostró contrario a la creación de impuestos específicos para determinados sectores de la economía. Sostuvo que una mayor carga sobre las actividades vinculadas con el comercio exterior puede reducir los incentivos para invertir. “Los impuestos específicos distorsionan”, afirmó.
El exministro defendió un esquema tributario general y advirtió que sectores como la maquila dependen de condiciones fiscales que les permitan competir en los mercados internacionales. “La maquila es un enfoque de comercio exterior que surgió en Asia, fue muy exitoso allá, pero su modelo está basado en que vos no le cobrás impuestos”, explicó.
Barreto también cuestionó la idea de buscar una solución fiscal mediante aumentos tributarios cada vez que aparece un déficit. “Hablar de impuestos todas las veces que hay falta plata, eso no es un camino”, sostuvo.
Según su visión, el país necesita una corrección estructural del gasto y una discusión sobre el nivel de transferencias que puede sostener una economía con el ingreso per cápita actual.
¿Transferencias sociales deben guardar relación con la capacidad económica?Barreto defendió la existencia de determinados programas de transferencia, aunque planteó que su alcance debe guardar relación con la capacidad económica del país. “Hay ciertos valores sociales, de ciertos mínimos que uno tiene que garantizar para todos”, afirmó.
El exministro consideró que las transferencias pueden cumplir una función social cuando permiten sostener niveles mínimos de alimentación y educación, pero advirtió sobre el costo fiscal de una expansión permanente de estos programas. “Hay que siempre compatibilizar en términos proporcionales estas cosas”, señaló.
En este punto, el exministro cuestionó el riesgo de que los programas universales aumenten de forma sostenida sus costos sin una expansión equivalente de la capacidad productiva y fiscal.
¿Los sectores de agro y ganadería generan empleo?En cuanto a la expansión económica del país, Schneider explicó que una parte de la respuesta a la aparente contradicción entre crecimiento económico y malestar ciudadano está en la estructura productiva del país.
Sectores como el agro y la ganadería presentan altos niveles de productividad y tecnología, pero tienen una capacidad limitada para generar empleo en comparación con otras actividades. “Encontramos sectores muy dinámicos, pero pocos generadores de empleo”, explicó.
Schreiner sostuvo que esta estructura ayuda a explicar por qué el PIB puede mostrar un buen desempeño mientras una parte de la población no percibe una mejora equivalente en sus ingresos o en su nivel de consumo.
El problema también alcanza a la recaudación tributaria. Sectores con regímenes especiales o exenciones pueden elevar su participación en la producción sin generar un aumento proporcional de los ingresos fiscales. “Aunque tu PIB crezca, no genera suficientemente el ingreso esperado”, concluyó.
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