Generales Escuchar artículo

Paraguay: entre los fundamentos y una apreciación excepcional

La cuestión central no está, por tanto, en exigir que el...

La cuestión central no está, por tanto, en exigir que el BCP defienda una cotización específica. El punto que merece discusión es qué criterios determinan cuándo un movimiento cambiario deja de considerarse consistente con los fundamentos y pasa a justificar una intervención.

El precedente más reciente está en 2025.

Durante la primera mitad de ese año, mientras el dólar se debilitaba internacionalmente, el guaraní se depreciaba. El BCP concluyó posteriormente que esa trayectoria no era consistente con los fundamentos macroeconómicos ni con la evolución internacional del dólar. En marzo y abril intervino en el mercado porque identificó un posible desalineamiento y buscó preservar su funcionamiento ordenado.

En 2026 se presenta, en cierta medida, el escenario contrario.

El dólar continúa débil internacionalmente, pero la disminución del tipo de cambio en Paraguay alcanza 23% desde el 2 de enero de 2025, frente a una reducción de 9,7% del Índice DXY (U.S. Dollar Index). Pese a la magnitud de la diferencia, el BCP considera que el fortalecimiento del guaraní se mantiene alineado con los fundamentos y, por lo tanto, que no existen razones para una participación directa en el mercado.

El dólar cae en su valor más bajo desde pre pandemia

Aquí surge uno de los principales interrogantes de política económica: si una depreciación que se alejaba de los fundamentos justificó intervenir en 2025, ¿qué magnitud o persistencia debería alcanzar una apreciación para generar una evaluación equivalente en sentido contrario?

No se trata de asumir que una caída de 23% constituye automáticamente un desalineamiento. Existen razones económicas objetivas detrás del fortalecimiento del guaraní.

Hasta agosto de 2026, el BCP no había comprado ni vendido divisas directamente al sector financiero, tanto mediante operaciones compensatorias como complementarias.

Sin embargo, durante ese periodo sí adquirió dólares provenientes del sector público y decidió acumularlos. Las operaciones netas con ese sector sumaron US$ 328,4 millones a los últimos datos disponibles de agosto.

El propio BCP reconoce que esta decisión tuvo consecuencias sobre el mercado: al no canalizar nuevamente esos dólares hacia el sistema financiero, contribuyó a moderar las presiones de apreciación del guaraní. Si esas divisas hubieran sido vendidas, la mayor oferta habría profundizado el fortalecimiento cambiario.

Lea más: Cotización del dólar en descenso y acumula baja del 20% en un año

Por tanto, la discusión no es estrictamente entre intervenir o no intervenir. El manejo de las divisas públicas ya tiene efectos sobre el mercado cambiario, aunque sea distinto de una compra directa de dólares a bancos y empresas.

Otro punto que merece cautela es la utilización del desempeño exportador como evidencia de que la apreciación todavía no genera un problema relevante.

A julio de 2026, las exportaciones totales crecían 25,2%, las registradas 20,5%, las manufacturas de origen industrial 35%, los productos primarios 40,0% y las reexportaciones 18,4%. Para el BCP, estos números no muestran un deterioro significativo de la competitividad externa.

Los resultados son favorables, pero no necesariamente permiten cerrar la discusión.

Un país puede aumentar sus exportaciones y, al mismo tiempo, registrar menores ingresos en moneda local por cada dólar generado. Volumen exportado, precio internacional y rentabilidad del productor son variables diferentes.

La preocupación puede ser todavía mayor para industrias, empresas maquiladoras y exportadores de servicios cuyos costos se pagan principalmente en guaraníes –salarios, energía, alquileres y servicios– y cuyos ingresos se encuentran vinculados al dólar.

Paraguay atraviesa, además, una coyuntura particular. La inflación interanual fue de apenas 1,6% en julio frente a una meta de 3,5%, la TPM se encuentra en 5,50% y las Reservas Internacionales Netas (RIN) alcanzaron US$ 11.697,9 millones al cierre de julio y de US$ 11.447,3 millones a los últimos datos disponibles de agosto.

La propia evolución de las expectativas muestra cuán rápido se está ajustando el escenario. En la Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE) los agentes económicos esperaban un dólar de G. 6.150 para agosto y G. 6.300 para el cierre de 2026. Apenas un mes después, la EVE de agosto redujo esas estimaciones a G. 6.000 para agosto, G. 6.015 para septiembre y G. 6.150 para diciembre.

Industria nacional exige acciones urgentes del BCP ante la caída del dólar

El 26 de agosto, el dólar referencial interbancario había cerrado en G. 5.935,17.

La experiencia regional deja una conclusión clara: no existe una única respuesta frente a la apreciación de las monedas.

Colombia acumula Reservas mediante un mecanismo que se activa cuando el peso está relativamente fuerte. Chile compra hasta US$ 25 millones diarios dentro de un programa previamente anunciado. Perú había adquirido US$ 3.927 millones en el mercado spot hasta mediados de julio. Uruguay redujo fuertemente su tasa de referencia. Brasil mantiene una postura más cercana a dejar que la flotación absorba el ajuste.

Paraguay eligió, hasta ahora, una posición inactiva. El debate, entonces, no debería reducirse a exigir que el dólar vuelva a G. 6.300, G. 6.500 o cualquier otro valor. Intentar fijar artificialmente una cotización sería difícil de conciliar con un régimen de metas de inflación y tipo de cambio flexible.

La discusión más relevante es otra: qué grado de apreciación, velocidad o desalineamiento justificaría una actuación del BCP y si los criterios utilizados son suficientemente simétricos cuando el mercado se mueve hacia arriba o hacia abajo.

En 2025, el BCP determinó que una depreciación no consistente con los fundamentos ameritaba su participación. En 2026 considera que una caída acumulada que ya supera el 20% del tipo de cambio continúa siendo coherente con esos fundamentos.

La solidez macroeconómica, el Grado de Inversión, el crecimiento y una cosecha excepcional explican buena parte del fortalecimiento del guaraní. Pero reconocer esas fortalezas no impide plantear una cuestión fundamental para una economía pequeña, abierta y exportadora: esperar a que una pérdida de competitividad aparezca claramente en las estadísticas puede significar que algunos sectores ya hayan absorbido durante meses el costo del ajuste.

El desafío para el BCP no es defender un número. Es demostrar que dispone de reglas claras para distinguir cuándo una moneda fuerte refleja legítimamente una economía más sólida.

* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.

Fuente: https://www.abc.com.py/economia/2026/08/28/paraguay-entre-los-fundamentos-y-una-apreciacion-excepcional/

Comentarios
Volver arriba