
Oporto mantiene la protesta por la vivienda tras suspender la acampada por seguridad
La plaza, convertida en el "kilómetro cero" de esta nueva oleada de protestas por la vivienda en Portugal, reunió el jueves por la tarde a unas 2.500 personas, en una demostración de fuer...
La plaza, convertida en el "kilómetro cero" de esta nueva oleada de protestas por la vivienda en Portugal, reunió el jueves por la tarde a unas 2.500 personas, en una demostración de fuerza del movimiento después de la intervención policial de la madrugada anterior, que dejó decenas de heridos, de acuerdo con los organizadores.
Los participantes habían decidido en una asamblea permanecer otra noche en el lugar, esta vez sin montar tiendas de campaña, pero hacia la 01.20 de hoy (00.20 GMT) el portavoz Pedro Manuel les pidió que abandonaran la plaza juntos y regresaran a sus casas.
En declaraciones a la televisión pública RTP, el portavoz explicó que habían identificado entre la multitud a unas once personas a las que vinculó con la extrema derecha y que, según aseguró, portaban cuchillos.
El representante del movimiento afirmó que avisaron a la policía sin obtener una respuesta y que, ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de los asistentes, optaron por suspender la permanencia nocturna.
La retirada no supone el abandono de la protesta, ya que los participantes en la movilización anunciaron que regresarán la tarde de este viernes a la plaza, donde a primera hora de la mañana los servicios municipales retiraron carteles y limpiaron el espacio después de la llegada de agentes de la Policía Municipal y de la Policía de Seguridad Pública (PSP).
La movilización se extenderá mañana sábado a Lisboa, donde el movimiento Acampada de Lisboa pela Habitação ha convocado una concentración a las 17.00 hora local (16.00 GMT) en la plaza del Rossio. Sus promotores reclaman viviendas para vivir y alquileres asequibles, y han expresado su solidaridad con los manifestantes de Oporto.
La multitudinaria concentración del jueves en Oporto combinó las reivindicaciones sobre vivienda con el rechazo a la actuación policial. Comenzó con la canción "Grândola, Vila Morena", símbolo de la Revolución de los Claveles, y se desplazó hacia la sede del Ayuntamiento antes de regresar a la plaza.
Entre las consignas figuraban peticiones de dimisión del alcalde, Pedro Duarte, y el lema "menos porras, más vivienda". El regidor había advertido el miércoles de que sería "absolutamente implacable" con la instalación de tiendas de campaña en ese espacio.
La intervención policial se produjo alrededor de las tres de la madrugada del jueves. El movimiento denunció inicialmente 37 heridos y elevó después el balance a 39, dos de ellos graves, según sus propios datos. Los organizadores calificaron la fuerza empleada de desproporcionada e injustificada y sostuvieron que la protesta era pacífica.
La PSP ofreció una versión diferente. En un comunicado explicó que la Policía Municipal había solicitado reiteradamente la retirada de las tiendas y que, al intervenir de madrugada, los manifestantes seguían sin atender las órdenes de cesar el ruido y desmontar el campamento.
El cuerpo policial justificó su actuación por la resistencia de algunos participantes y recordó que, según la normativa que invocó, las manifestaciones en lugares públicos no pueden prolongarse más allá de las 00.30 horas.
La PSP dijo que un agente necesitó asistencia hospitalaria y reconoció la existencia de manifestantes heridos, sin precisar cuántos. También anunció que remitiría a la Fiscalía el atestado y las grabaciones de los incidentes.
El primer ministro portugués, Luís Montenegro, advirtió ayer desde Bruselas a los partidos y organizaciones contra la tentación de importar a Portugal escenarios de inestabilidad y contestación por intereses propios, al considerar que no reflejan la realidad de la sociedad portuguesa, y rechazó que el país estuviera en una situación de turbulencia.
La intervención policial suscitó críticas de la izquierda: el Partido Socialista pidió aclarar su proporcionalidad; el Bloco de Esquerda exigió conocer quién la ordenó y por qué se ejecutó de madrugada; Livre reclamó disculpas al alcalde y a Montenegro, y el Partido Comunista respaldó las protestas y calificó al primer ministro de verdadero egoísta. El alcalde de Oporto, Pedro Duarte, lamentó lo ocurrido, pero sostuvo que la policía se había visto forzada a actuar.
La protesta en Oporto comenzó el sábado 10 y continuó después de que el pasado lunes la Policía Municipal retirara unas cincuenta tiendas. Sus reivindicaciones incluyen limitar los alquileres, aumentar la vivienda pública, recuperar inmuebles vacíos para uso residencial y poner fin a los desahucios.
