
Nepal mantiene las búsquedas mientras calcula los daños de la riada
Doce días después de la catástrofe, las operaciones continúan en comunidades de Rasuwa y Nuwakot, a lo largo del corredor del Trishuli y en varios complejos hidroeléctricos, después de...
Doce días después de la catástrofe, las operaciones continúan en comunidades de Rasuwa y Nuwakot, a lo largo del corredor del Trishuli y en varios complejos hidroeléctricos, después de que los rescates con vida registrados el viernes y el sábado mantuvieran abierta la posibilidad de encontrar supervivientes.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres calcula situaba en 1.341 los cuerpos y restos humanos recuperados y en 4.996 las personas todavía sin localizar, mientras el Gobierno hablaba en su última actualización de casi 5.000 desaparecidos, entre ellos alrededor de 589 extranjeros de 35 países.
Las autoridades han advertido de que las cifras cambian a medida que avanzan las búsquedas y se revisan las listas de personas inicialmente dadas por desaparecidas.
Equipos especializados de la India, China y Corea del Sur continúan trabajando junto al Ejército nepalí en instalaciones hidroeléctricas como Upper Trishuli-1, Upper Trishuli-3A, Upper Trishuli-3B, U216 Haku, Chilime y Langtang.
A ellos se han sumado un equipo australiano de respuesta a desastres de 15 miembros y otros once especialistas de Malasia, mientras las autoridades nepalíes aseguran haber rescatado a 13.098 personas desde el comienzo de la emergencia, entre ellas más de 300 extranjeros.
Cuatro personas fueron encontradas con vida entre el viernes y el sábado, dos trabajadores nepalíes atrapados desde la riada en el túnel de Trishuli-3A, un ciudadano chino localizado en Upper Trishuli-1 y una mujer de 64 años rescatada de una vivienda sepultada por el barro en Betrawati.
Daños en viviendas, carreteras y energía
Una primera evaluación del Gobierno contabiliza unas 7.570 viviendas afectadas, en las que vivían alrededor de 32.933 personas, además de 48 edificios gubernamentales, 55 kilómetros de carreteras, 37 puentes para vehículos y otros 68 puentes colgantes.
La riada dañó también unas 1.806 hectáreas de tierras agrícolas, trece proyectos hidroeléctricos, una planta solar y dos líneas de transmisión, y afectó a unos 783 megavatios de capacidad de generación hidroeléctrica.
Una estimación inicial de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres calcula las pérdidas en unos 387.540 millones de rupias nepalíes, alrededor de 2.600 millones de dólares.
El Gobierno estima además que necesitará unos 53 millones de dólares durante los próximos cuatro meses para las primeras tareas de recuperación y ha puesto en marcha una evaluación más amplia para calcular el coste total de la reconstrucción.
La destrucción de carreteras y puentes sigue dificultando tanto las búsquedas como la llegada de ayuda a varias de las zonas afectadas.
El Ejército y equipos de ingenieros trabajan en la construcción de un puente provisional sobre el río Tadi para restablecer la carretera Galchhi-Trishuli, mientras dos sistemas de cable permiten ya atravesar el río en Trishuli-Indrenighat y Devighat.
La búsqueda de los desaparecidos coincide con los trabajos para identificar los cuerpos y restos humanos recuperados durante los últimos doce días.
Equipos forenses de la India, China, Singapur y Corea del Sur trabajan con la Policía de Nepal en la recogida y análisis de muestras de ADN, mientras las autoridades han pedido a los familiares de desaparecidos que viven en el extranjero que faciliten perfiles genéticos para compararlos con los restos encontrados.
Ante la cantidad de cuerpos recuperados y las dificultades para identificarlos, las autoridades han comenzado además a enterrarlos temporalmente una vez completados los procedimientos forenses necesarios, de manera que puedan ser exhumados y entregados posteriormente a sus familias si se logra establecer su identidad.
Nepal ha pedido a la comunidad internacional drones, radares de penetración terrestre, puentes Bailey, bombas de gran potencia, equipos para pruebas de ADN, bolsas para restos humanos y material para prevenir brotes de enfermedades.
Las búsquedas continúan mientras el país empieza a afrontar los daños dejados por la riada, con miles de personas todavía sin localizar y amplias zonas del norte de Nepal afectadas por la destrucción de carreteras, puentes y otras infraestructuras.
