
Música del Barroco guaraní revive el legado jesuítico a 300 años de la muerte de Doménico Zipoli
En el marco del tricentenario del fallecimiento del compositor e instrumentista italiano Doménico Zipoli (1688-1726), emblemático referente del denominado ...
En el marco del tricentenario del fallecimiento del compositor e instrumentista italiano Doménico Zipoli (1688-1726), emblemático referente del denominado Barroco guaraní, un ensamble de músicos del interior del país lleva adelante un ciclo conmemorativo que busca devolver a las comunidades locales el legado musical desarrollado en las antiguas reducciones jesuíticas.
La iniciativa denominada Multiciudades es impulsada por la gestora cultural y vocera del proyecto, Cristina Vera Díaz, e integra a artistas procedentes de San Ignacio Guazú, San Cosme y Damián, Encarnación, Trinidad y Hohenau.
El circuito dio inicio oficial el pasado 26 de julio en San Ignacio, Misiones, en coincidencia con los festejos patronales de la ciudad, donde la interpretación de partes de la Misa de San Ignacio de Zipoli se integró de forma directa a la celebración litúrgica.
Se realizó el concierto navideño del museo de arte jesuítico de San Ignacio
“Es la primera vez, desde los siglos XVII y XVIII, que este repertorio volvió a sonar dentro de la misa en San Ignacio con una iglesia repleta. Quisimos que la propia comunidad viviera su patrimonio litúrgico y sacro dentro del ámbito para el cual fue concebido originalmente”, destacó Vera Díaz.
Circuito itinerante y valor pedagógicoEl proyecto contempla tres presentaciones principales durante la presente temporada. Tras el concierto inaugural en suelo misionero, el elenco proyecta una presentación en Asunción para el mes de octubre y una réplica final en noviembre, teniendo como escenario la Misión Jesuítica de Santísima Trinidad del Paraná, Itapúa, sitio declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.
El repertorio abarca piezas vocales e instrumentales en latín, así como obras anónimas interpretadas en guaraní, rescatadas a partir de los hallazgos de partituras históricas en la región de la antigua provincia jesuítica de la Paraquaria.
Además del valor artístico, la propuesta persigue un fin formativo: sensibilizar a las nuevas generaciones e incidir en los programas académicos de instituciones locales.
Al respecto, Vera Díaz señaló que el objetivo es que los conservatorios regionales, como el HaSe de Hohenau o el Santa Cecilia de Encarnación, incorporen formalmente la obra de Zipoli en sus programas de estudio.
San Ignacio Guazú es declarada “Ciudad Cuna del Balompié” por su legado histórico guaraní
“Se estudia a Chopin, Mozart y Scarlatti, pero muchas veces ignoramos la música que nos pertenece y que se creó en nuestra propia tierra. Queremos que los estudiantes conozcan y ejecuten este repertorio”, enfatizó.
En esa misma línea, el proyecto involucra de forma pedagógica a la comunidad educativa de la Escuela Básica San Ignacio de Loyola, vinculando las presentaciones con los contenidos del quinto grado del área de Ciencias Sociales, referentes a la historia de las misiones jesuíticas y franciscanas.
Un elenco intergeneracional y ecuménicoLa agrupación artística está conformada por más de 50 integrantes que abarcan distintas franjas etarias: unos 10 niños, 20 jóvenes y alrededor de 25 adultos, entre la orquesta y el coro.
En la zona de las Colonias Unidas, el proyecto cobró una dinámica particular al sumar a residentes de colectividades de origen germánico radicados en Hohenau, quienes se integraron al espacio de ensayo coral del Conservatorio HaSe.
“En Hohenau se dio un fenómeno muy interesante. Integrantes de comunidades evangélicas, luteranas y anglicanas se sumaron al coro atraídos por la tradición de la música sacra. Esa fusión intergeneracional y ecuménica le da un carácter muy enriquecedor a la propuesta”, concluyó Vera Díaz.
