
Mueren 16 civiles en el norte de Etiopía por un ataque de drones a un campo de desplazados
Según publicó a última hora del jueves el periódico etíope Addis Standard, testigos que viven en el campamento Hyiq Jari 2, situado en la zona administrativa de Wollo del Sur, relataron...
Según publicó a última hora del jueves el periódico etíope Addis Standard, testigos que viven en el campamento Hyiq Jari 2, situado en la zona administrativa de Wollo del Sur, relataron que entre las víctimas se encuentran niños, mujeres y ancianos.
El campamento sufrió este jueves hasta cinco ataques, lo que también provocó que se quemase una veintena de viviendas, aunque EFE no ha podido verificar los detalles del ataque de forma independiente.
"El dron atacó el campamento al menos cinco veces, con intervalos de quince minutos, mientras los desplazados internos se encontraban dentro de sus refugios. Nunca esperamos que un dron atacara el campamento", declaró un testigo al mencionado diario.
Según el citado medio, el campamento alberga a más de 1.800 desplazados internos que además se enfrentan a una grave crisis humanitaria.
Los residentes contaron que las organizaciones humanitarias han dejado de prestar ayuda en gran medida, lo que dificulta a las familias el acceso a alimentos, vivienda y atención médica, y que las autoridades regionales no han respondido a sus llamamientos de apoyo.
"No tenemos ni techo ni comida. Quizás lo mejor sea ir a la ciudad y dormir en la calle, con la esperanza de que alguien se apiade de nosotros y nos ayude. No tenemos otra opción en este momento", dijo otro desplazado.
Ni los insurgentes ni el Gobierno etíope se han pronunciado al respecto sobre la autoría del ataque.
Esta violencia ocurre mientras el Ejército de Etiopía combate a grupos rebeldes en el norte del país, después de que el rebelde Frente Popular de Liberación de Tigré (FPLT) anunciase el pasado 23 de septiembre una "guerra defensiva" desde esa región septentrional, tras meses de escalada y bombardeos recurrentes con drones.
Desde entonces, las fuerzas federales han logrado rápidos avances, especialmente en Tigré, aunque también se han registrado combates en otras zonas, por la reciente formación de una alianza de siete grupos rebeldes y opositores -que incluye al FPLT, al movimiento nacionalista amhara Fano y al Ejército de Liberación Oromo (OLA, en inglés)- para derrocar al Gobierno etíope.
A esa situación se suman las acusaciones de Etiopía a Eritrea, país fronterizo con Tigré, de apoyar a los rebeldes y de hacer incursiones en su territorio, pero Asmara niega ese extremo.
El conflicto aviva los temores al estallido de una nueva guerra de gran escala, similar a la que entre 2020 y 2022 enfrentó al FPLT y al Gobierno federal, entonces apoyado por Eritrea, y en el que murieron al menos 600.000 personas, según la Unión Africana (UA).
