
Mauricio Kartun reflexiona sobre el "odio como energía política" a partir de Eurípides
En una entrevista con EFE en Cádiz (sur de España) explica que 'Baco Polaco' habla de unos líderes que hacen "todo lo contrario a lo que deberían hacer, que es crear una convivencia pac?...
En una entrevista con EFE en Cádiz (sur de España) explica que 'Baco Polaco' habla de unos líderes que hacen "todo lo contrario a lo que deberían hacer, que es crear una convivencia pacífica y creativa".
Una actitud "paradójicamente de actualidad" a través de políticos de nuestro tiempo, entre los que cita desde a Donald Trump hasta "los que hoy están en el gobierno de Argentina".
Hijo de una española que se exilió durante la Guerra Civil (1936-1939) y de un padre que procede de una familia rusa que emigró a Argentina huyendo del hambre, Kartun, de 79 años, es autor de una treintena de obras teatrales entre originales y adaptaciones de grandes clásicos, tiene más de una quincena de premios y décadas como profesor en Argentina y fuera de ella.
"Cuando vuelven a aparecer en el mundo los odiantes, estas exhortaciones de atacar, de odiar... empiezo a sentir lo mismo que cuando era niño y mis padres me hablaban de sus guerras o veía documentales sobre ellas", señala.
"Me parecía mentira ver a líderes encendiendo el odio de uno contra otro. Me preguntaba si la gente no se daban ni se dan cuenta de que están locos, de que lo que están proponiendo es el dolor y no un estado que se encargue de todo lo contrario, de crear una convivencia pacífica y creativa. En ese recuerdo se basa esta obra", añade.
Kartun reflexiona sobre el sentimiento que "empieza a aparecer sobre todo entre los jóvenes" de ver el teatro como "cierto anacronismo, cierta cosa vieja".
A ese respecto sostiene que el teatro -"el lenguaje del cuerpo"- es "una acto de una salud extraordinaria" en los tiempos tecnológicos y virtuales actuales.
"No hay grandes corporaciones, no hay avatar, no hay IA ni imagen que haya podido con el teatro. Frente a la realidad virtual que nos toca vivir, se manifiesta como el único futuro posible", un espacio en el que los humanos "somos independientes".
La vida sedentaria tras las pantallas "nos obliga a ir a un gimnasio de la mente. Igual que uno va a un gimnasio para estirar músculos que habitualmente no tienen movimiento".
Él, que vive sin móvil, disfruta escribiendo para este gimnasio del teatro.
Ahora ha retomado un proyecto que inició hace más de diez años a partir de un concurso en Buenos Aires sobre teatro griego con 'Las bacantes' de Eurípides.
Ha reinventado la tragedia trasladándola a los años 30 y a un pueblo de la llanura argentina al que llega un extravagante y humilde grupo con una vitrola para encender una gran bacanal, una "energía popular" que se convierte en un torbellino trágico por la intervención del poderoso local que extiende "la energía del odio a la comunidad".
