
Más de 100.000 colombianos han vivido confinados por el conflicto armado durante 2026
"El río sigue ahí. También están los cultivos, la escuela y el centro de salud. Lo que ha cambiado es la posibilidad de llegar hasta ellos", resumió un informe del Consejo Noruego para ...
"El río sigue ahí. También están los cultivos, la escuela y el centro de salud. Lo que ha cambiado es la posibilidad de llegar hasta ellos", resumió un informe del Consejo Noruego para Refugiados (NRC), que documentó cómo las restricciones alteran actividades básicas de las comunidades.
La cifra se suma a las más de 780.000 personas confinadas desde enero de 2017 hasta agosto de 2026, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés), que calcula que cada siete días una comunidad o resguardo indígena ha enfrentado una situación de confinamiento.
Los grupos armados imponen horarios y rutas de circulación en esos territorios, donde los enfrentamientos y la presencia de minas antipersona obligan a restringir aún más la movilidad y pueden llevar al cierre de escuelas y dificultar el acceso a centros de salud por falta de condiciones de seguridad.
El confinamiento afecta especialmente a comunidades de los departamentos de Chocó, en el noroeste del país; Norte de Santander y Arauca, en la frontera con Venezuela; y Cauca, Nariño y Valle del Cauca, en el suroeste.
La magnitud de la emergencia puede ser incluso mayor porque no todos los casos llegan a los registros.
El miedo a las represalias puede impedir que las víctimas denuncien y, en algunos casos, las condiciones de aislamiento dificultan el acceso de las organizaciones humanitarias y de los medios de comunicación.
"Visibilizar el confinamiento es una oportunidad para llamar la atención sobre la grave emergencia humanitaria que continúa en el país", señaló Giovanni Rizzo, director del NRC en Colombia .
Las mismas restricciones que mantienen confinadas a las comunidades pueden además impedir la llegada de ayuda humanitaria, pese a que esta resulta fundamental para quienes quedan sin alimentos, agua, servicios de salud o protección.
Además, cerca del 90 % de las comunidades afectadas por el confinamiento corresponde a pueblos indígenas y comunidades negras y afrocolombianas, según recoge el NRC.
