
Los republicanos pierden la supermayoría en la Cámara de Representantes de Florida
Desde 1996, los republicanos mantienen el control de ambas cámaras de la Legislatura de Florida y en 2022 alcanzaron la supermayoría, que conservaron en 2024.Esta ventaja con...
Desde 1996, los republicanos mantienen el control de ambas cámaras de la Legislatura de Florida y en 2022 alcanzaron la supermayoría, que conservaron en 2024.
Esta ventaja consiste en controlar al menos dos tercios o tres quintos de los escaños de una cámara, según el umbral exigido, lo que permite adoptar decisiones que requieren mayorías cualificadas, como proponer enmiendas constitucionales o anular un veto del gobernador.
Los republicanos sumaban este miércoles en la Cámara de Representantes estatal 65 escaños, por 49 demócratas, con seis aún por definir, según las proyecciones de medios locales. El umbral de la supermayoría en ese hemiciclo se sitúa en los 80 asientos sobre un total de 120.
En el Senado, la contienda provisional situaba a los conservadores con 22 miembros por 13 demócratas, con cuatro escaños por decidir y uno sujeto a una elección extraordinaria aún por programar, a cinco plazas de los 27 votos necesarios para blindar la mayoría cualificada de la Cámara Alta.
Estos resultados se enmarcan en una noche electoral tétrica para el Partido Republicano a nivel nacional, al ceder el control de ambas cámaras del Congreso en Washington.
Ese impacto fue amortiguado en Florida, donde el electorado conservador se decantó por la candidata republicana al Senado federal, Ashley Moody, y por el propio Donalds para la gobernación.
Aunque la diferencia en esas contiendas, así como en otras para la Cámara de Representantes federal, fue más estrecha que en pasados comicios, el Partido Republicano mantuvo en Florida el bastión mientras que perdió anoche en Texas.
No obstante, la pérdida de la supermayoría en las cámaras estatales supone un primer escollo para Donalds, quien hizo historia al convertirse en el primer gobernador de raza negra de Florida.
Pese a consolidar su ascenso como uno de los principales aliados del presidente estadounidense, Donald Trump, el nuevo gobernador no contará con la vía libre legislativa de la que ha disfrutado su predecesor, Ron DeSantis.
El republicano, que asumirá el cargo en enero próximo, tendrá que buscar acuerdos con la oposición demócrata para sacar adelante reformas que requieran mayorías cualificadas.
