
Los pueblos amazónicos alertan sobre graves problemas derivados del extractivismo
El relator especial de la ONU sobre los Derechos Humanos al agua potable y al saneamiento, el español Pedro Arrojo, anotó que la red hidrológica amazónica, la mayor del mundo, vertebra u...
El relator especial de la ONU sobre los Derechos Humanos al agua potable y al saneamiento, el español Pedro Arrojo, anotó que la red hidrológica amazónica, la mayor del mundo, vertebra una red ecológica de vida que interconecta ecosistemas andinos, selvas tropicales, humedales y ecosistemas atlánticos con flujos continuos de nutrientes de sedimentos y humedad atmosférica.
"De esta conectividad dependen la biodiversidad, los ciclos de reproducción de numerosas especies, la seguridad alimentaria y la vida de millones de personas, así como las lluvias de la propia Amazonía y de buena parte del continente", dijo.
También apuntó que el modelo de "desarrollo extractivista imperante viene quebrando la sostenibilidad" de esa red de vida.
De igual manera, aseguró que es "responsable de la acelerada deforestación en curso, incluidos los incendios provocados, que degrada la fertilidad de los suelos, que eleva las temperaturas y reduce la vapotranspiración vegetal, que alimenta los llamados ríos voladores", de los que dependen las lluvias en la Amazonía y buena parte del continente.
Dicho modelo -añadió- es responsable también de la "masiva contaminación tóxica de los ríos, de los humedales y de los acuíferos, con los metales pesados, de la minería con los agrotóxicos, de la insaciable expansión agraria industrial, con los frecuentes derrames de hidrocarburos que envenenan de forma acumulativa e irreversible a la población", con impactos demoledores sobre la infancia, y "datos terribles de abortos indeseados y de malformaciones en recién nacidos".
"Esto es y debe ser considerado un crimen de lesa humanidad", sentenció.
Arrojo sostuvo que las grandes presas hidroeléctricas quiebran la conectividad fluvial amazónica y colapsan funciones ecológicas vitales".
Además -dijo- se viene produciendo un acelerado crecimiento de las grandes ciudades, en las que gran parte de la población "vive en favelas en condiciones de extrema pobreza sin saneamiento, lo que agrava la contaminación fluvial".
El relator especial aseguró que la población de la Amazonía afronta ahora una "explotación neocolonial mucho más brutal que la sufrida en tiempos coloniales".
"Sus derechos reconocidos por la ONU y por convenios internacionales vinculantes y, en particular, su derecho a la consulta previa y bien informada, -dijo- son ignorados y atropellados, al tiempo que sus líderes son criminalizados e incluso asesinados".
Frente a ello, destacó que los pueblos desarrollan formas de resistencia, de vigilancia territorial y de gestión comunitaria del agua, al tiempo que impulsan el reconocimiento de ríos y ecosistemas como sujetos de derechos.
"La Amazonía evidencia que la crisis global del agua, no es propiamente una crisis de escasez, sino de gobernanza, por contaminación de los ecosistemas acuáticos, por pobreza y desigualdad, por la codicia de los más poderosos y por la falta de prioridad y de atención de los Estados", señaló.
Pero consideró que aún se puede "evitar males mayores y detener los crímenes e injusticias que se cometen a diario en nombre de un mal entendido progreso".
De su lado, la investigadora colombiana Francy Conu Mejía señaló que el desafío es actuar juntos para que la Amazonía deje de ser tratada "como la suma de recursos disponibles", pues "es un territorio vivo, espiritual y político".
