
Los palestinos con ciudadanía israelí se vuelcan en las urnas para votar contra Netanyahu
En una escuela de Abu Gosh, la fila congregaba a jóvenes, padres, niños, ancianos y personas con discapacidad que esperaban su turno de pie, sin sillas ni climatización."Nun...
En una escuela de Abu Gosh, la fila congregaba a jóvenes, padres, niños, ancianos y personas con discapacidad que esperaban su turno de pie, sin sillas ni climatización.
"Nunca he visto estas colas. Los árabes están saliendo a votar después del genocidio", aseguró a EFE un activista local que prefirió no revelar su identidad por miedo a represalias. "Esta gente no ha podido decir nada desde que empezó el genocidio en Gaza, y ahora es nuestro momento".
Los ciudadanos palestinos de Israel (también llamados árabes israelíes) suponen alrededor del 18 % de los votantes del país, según la Oficina Central de Estadística, pero tienden al boicot y su participación suele estar muy por debajo de la media.
En las elecciones de 2022 fue del 53,2 %, según la Universidad de Tel Aviv, 17 puntos menos que la participación total. Para estos comicios, el instituto de sondeos Midgam prevé que suba hasta el 62 o el 63 %.
Muchos votan a alguno de los dos grandes partidos árabes: el islamista conservador Raam y la alianza judeopalestina de izquierdas Lista Conjunta. Los sondeos les atribuyen un total de entre 13 y 15 escaños, y su peso puede resultar decisivo para impedir que Netanyahu y sus aliados alcancen la mayoría absoluta de 61 escaños en la Knéset (Parlamento).
A mitad de la mañana, se supo que las colas en Abu Gosh no eran consecuencia solo a la afluencia: la Lista Conjunta denunció que las largas esperas se debían también a que el presidente de una de las mesas estaba ralentizando el proceso.
"Nuestros activistas que están ahí llamaron a la Policía y al final se terminó liberando, y volvió a la normalidad", explicó a EFE el portavoz de la formación, Mauricio Lapchik, que en general observa filas especialmente largas en comunidades árabes.
En Israel, las mesas electorales no las forman vecinos de la localidad, sino representantes de los distintos partidos y uno o dos secretarios de la Comisión Electoral Central.
"Gente de extrema derecha ha pedido que se les asignen colegios electorales en zonas árabes como esta", sostuvo el activista de Abu Gosh, que describió que el aspecto de algunos de ellos "sugiere violencia" y, a su juicio, disuade a algunos vecinos de votar. Algunos, aseguró, van armados.
El Tribunal Supremo israelí rechazó el domingo una petición del centro legal palestino Adalah y de la Lista Conjunta para prohibir que los miembros de las mesas y los representantes de los partidos porten armas en los colegios electorales.
Según Adalah, el Likud (partido de Netanyahu) y el ultraderechista Sionismo Religioso del ministro de Finanzas Bezalel Smotrich anunciaron el despliegue de unos 2.000 "observadores" en colegios de "núcleos de población árabe".
El diario israelí Haaretz informó además este martes de que el Likud planea grabar a votantes árabes en los alrededores de los colegios electorales.
"Si estas elecciones son cruciales para Israel, lo son más aún para nosotros los árabes, que sentimos que nos faltan derechos. Hemos venido a votar para cambiar este Gobierno, que es racista con los árabes", dijo a EFE Ahmad abu Ghosh, un estudiante de Ingeniería Informática de 23 años.
Ahmad quiere poder "ir en autobús y hablar árabe", dice, sin que nadie le ataque solo por hacerlo. "Quiero sentirme libre en mi tierra", afirma.
La mayoría de sus amigos, añade, piensan marcharse a Europa tras estudiar la carrera: "¿Por qué este país intenta hacernos la vida imposible cuando podríamos estar contribuyendo a él?", se pregunta.
Samia, vecina de Abu Gosh de cerca de 70 años, votó por "caras nuevas" y un Gobierno "que traiga la paz y la seguridad y en el que vivamos todos juntos".
Entre sus prioridades citó el fin de los asesinatos, en alusión a la ola de crímenes que golpea a la comunidad árabe, y la falta de vivienda en la localidad: "No hay licencias de construcción, y si las hay, son muy caras".
"Votamos a los partidos árabes para que nos ayuden a conseguir el cambio. Los reforzamos para que ellos nos refuercen a nosotros", resumió.
A las puertas del colegio, un adolescente con una camiseta de la Lista Conjunta, que aún no tiene edad para votar, animaba a los vecinos a hacerlo:
"Después de tres años de genocidio, de guerra, de limpieza étnica, de demolición de casas por todas partes, de racismo, tenemos que ir a votar por la justicia y la igualdad".
