
Los incendios de Indonesia arrasan unos dos millones de hectáreas
Los incendios han arrasado 1.916.588 hectáreas en lo que va de 2026, con las provincias de la isla de Borneo (Kalimantan, en indonesio), cuyo terreno está en gran medida dedicado a la indu...
Los incendios han arrasado 1.916.588 hectáreas en lo que va de 2026, con las provincias de la isla de Borneo (Kalimantan, en indonesio), cuyo terreno está en gran medida dedicado a la industria del aceite de palma -del que Indonesia es, junto con Malasia, el mayor productor del mundo- como las peor paradas, según Nusantara Atlas.
El organismo, que monitorea el desarrollo de los fuegos a través del análisis de imágenes satelitales, estima que el territorio calcinado se ha multiplicado en los últimos dos meses, a falta de cifras oficiales sobre la magnitud del desastre.
El número de focos activos contabilizados este año por Nusantara Atlas asciende a 1,14 millones, por encima de los 885.037 registrados en 2019, considerado el peor año en cuanto a hectáreas quemadas, con más de 2,6 millones.
Según las autoridades, el 95,85 % de los incendios tienen lugar en plantaciones de palma aceitera y, sin revelar nombres, el Gobierno informó de decenas de corporaciones sancionadas, cerradas o bajo investigación por su supuesta implicación en los fuegos.
Los incendios han generado una neblina tóxica que ha llegado a países vecinos como Malasia, Brunéi, Singapur, Filipinas o Vietnam, y urbes como Kuala Lumpur o Singapur han ocupado recientemente las primeras posiciones del índice suizo IQAir de ciudades con más contaminación aérea del mundo.
Según Greenpeace, unos 40 millones de personas han respirado ese aire contaminado, y los casos de afecciones respiratorias se han disparado en Indonesia, ante lo cual varias organizaciones presionan al Gobierno de la primera economía del Sudeste Asiático para que declare el problema como desastre nacional.
Este domingo, los equipos de emergencia lanzaron desde aviones 2,4 toneladas de hielo seco para tratar de mejorar la calidad del aire y extinguir los incendios.
Los fuegos suelen producirse en turberas, humedales que se drenan habitualmente para el cultivo de palma aceitera y que siguen ardiendo bajo tierra cuando se incendian, por lo que el agua en superficie es insuficiente para extinguirlos, una situación agravada por la escasez de lluvias asociada al fenómeno climático El Niño.
