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Los cuerpos de los desaparecidos de Gaza, en riesgo por la retirada de escombros de Israel

"Vivo atado al cuerpo de mi mujer", dice a EFE Taysir Ghatás, que sobrevivió al bombardeo que mató a su mujer el 23 de julio de 2024 en la ciudad sureña de Rafah, hoy controlada por Isra...

"Vivo atado al cuerpo de mi mujer", dice a EFE Taysir Ghatás, que sobrevivió al bombardeo que mató a su mujer el 23 de julio de 2024 en la ciudad sureña de Rafah, hoy controlada por Israel e inaccesible para la población. "Tengo que sacarla de debajo de los escombros y enterrarla como es debido, con dignidad, como a cualquier mártir".

El Ministerio de Sanidad gazatí estima en al menos 2.500 los cadáveres que continúan desaparecidos al otro lado de la línea amarilla, a la que las fuerzas armadas israelíes se retiraron al inicio del alto el fuego, asegura su portavoz Zaher al Waheidi. En total, calculan que quedan unos 7.100 en toda la Franja.

Aunque el acuerdo de tregua limitaba el perímetro dominado por Israel al 53 % del territorio, la ambigüedad de los límites de la línea amarilla y la expansión del control militar israelí más allá de ella eleva la cifra sobre el 65 %.

"Podemos afirmar con certeza que su paradero es totalmente desconocido, ya que la geografía de esas zonas cambia a diario como consecuencia de las acciones israelíes", explica a EFE en una entrevista en la ciudad de Gaza (norte) el director de Defensa Civil, Mahmud Basal.

Forensic Architecture, la agencia de investigación de violaciones de derechos humanos a través del análisis espacial, ha documentado cómo Israel altera las zonas despobladas de Gaza con tres procesos: la demolición de edificios y, desde el inicio del alto el fuego en octubre de 2025, la compresión de escombros y la retirada de estos.

"Vemos, por ejemplo, algunos casos en que se ha construido alrededor de la línea amarilla un muro de tierra y escombros, y se están usando escombros de las casas de zonas cercanas", dice a EFE en una llamada telefónica Júlia Nueno, encargada del estudio de Forensic Architecture sobre estas prácticas.

En total, la organización ha detectado 43 casos de edificios bajo los que quedan restos humanos tras la línea amarilla, de los cuales cuatro se han visto afectados por trabajos de compresión o retirada de escombros israelíes.

"La compresión de los escombros la vemos sobre todo alrededor de las nuevas instalaciones militares", explica Nueno, que cifra en 37 las bases israelíes tras la línea amarilla.

La retirada de escombros se ha producido mayoritariamente en Beit Hanún (noreste) y Rafah (sur), donde además se están llevando a cabo los trabajos para construir una "zona humanitaria" auspiciada por la Junta de Paz creada por Donald Trump.

Dos portavoces del Ejército israelí han asegurado a EFE que, de encontrar restos humanos entre los escombros, coordinan con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) su retorno al sector gazatí sin presencia militar de Israel. Sin embargo, el CICR no ha difundido información sobre tal proceso, como sí lo ha hecho en intercambios de cuerpos en otros contextos.

"No ha habido ningún caso en el que las fuerzas de ocupación (israelíes) hayan entregado ningún cadáver ni restos mortales de los mártires que se encuentran bajo los escombros", sentencia el director de Defensa Civil, que trabaja en coordinación con el CICR.

A Taysir Ghatás nadie le ha contactado para informarle sobre qué ha sido del cadáver de su mujer, sepultada bajo su vivienda más de dos años. Asegura que avisó a la Cruz Roja, pero la respuesta fue que el lugar era inaccesible: "el Ejército israelí no quiere coordinar con nadie la entrada en Rafah", lamenta.

Ese 23 de julio, Ghatás y su mujer pretendían abandonar su casa en el barrio de Shabura por el peligro creciente que suponía el asedio israelí sobre Rafah. Estaban durmiendo cuando el ataque hizo que el edificio se les viniera encima.

"Estábamos mi mujer y yo en el primer piso, y había otras cuatro personas, desplazados, gente humilde. Yo los había alojado en la planta baja sin cobrarles nada", relata. Los cinco quedaron enterrados en los escombros y él logró escapar.

Tampoco Mohamed Al Harazin, de la ciudad de Gaza, sabe nada de los cinco cadáveres de sus familiares que siguen bajo su edificio en el barrio de Shujaiya (en el este de la capital). El edificio se derrumbó en un bombardeo el 7 de diciembre de 2023, matando a nueve miembros de su familia.

Antes de la tregua, en 2025, logró sacar a tres de sus hermanas: "Eran sólo restos, pero las identifiqué por su ropa y por algunas pequeñas pertenencias que llevaban consigo. Ahora sólo queda mi madre con cinco miembros de mi familia".

"No se me va de la cabeza ni un instante", dice. "Cualquiera que me escuche debería imaginarse que es su madre, que lleva tres años bajo los escombros. Creo que es un dolor enorme que ningún ser humano puede soportar".

Fuente: https://www.abc.com.py/internacionales/2026/10/21/los-cuerpos-de-los-desaparecidos-de-gaza-en-riesgo-por-la-retirada-de-escombros-de-israel/

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