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Las 'Vidas Minúsculas' entran en el Panteón de París

La exposición parte de una pregunta sencilla: ¿Qué ocurre con quienes no dejaron una huella suficientemente grande para entrar en los relatos oficiales y cómo puede el arte rescatar una ...

La exposición parte de una pregunta sencilla: ¿Qué ocurre con quienes no dejaron una huella suficientemente grande para entrar en los relatos oficiales y cómo puede el arte rescatar una parte de esas existencias?

"La intención es muy sencilla y está resumida en el título. El Panteón acoge la memoria de los grandes (de la nación), mientras que los artistas, escritores e historiadores de los siglos XX y XXI, han sido quienes han dado cabida a las vidas pequeñas a las partes más diminutas de la existencia", explicó este miércoles uno de los tres comisarios, el filósofo Mathieu Potte-Bonneville.

Las obras no parecen haber sido colocadas en el Panteón, sino que dialogan con él. Pinturas, esculturas, fotografías, vídeos e instalaciones se mezclan con las pinturas murales, las esculturas y la arquitectura del monumento, en un recorrido sin itinerario para que cada visitante construya el suyo propio.

Las obras no pretenden ocultar el edificio, sino hacer que el público vuelva a mirar sus espacios, sus esculturas y sus pinturas desde otra perspectiva.

La exposición, concebida a partir de las colecciones del Centro Pompidou, reúne obras de más de un siglo de creación, desde František Kupka hasta artistas contemporáneos como Jumana Manna, y propone fijarse en tres dimensiones de esas vidas: lo ínfimo, lo íntimo y lo infame.

"Lo primero es lo cotidiano que pasa por debajo del radar, lo segundo pertenece al ámbito privado y lo tercero remite a las figuras rechazadas o silenciadas por la historia", resumió Potte-Bonneville.

En el centro del Panteón, una estructura de madera y tejidos pintados, que recuerda a un tipi de los indios norteamericanos, rompe con la solemnidad del edificio. Es 'Monumento a los paisajes olvidados y a las mujeres desconocidas' (2026), de la artista checa Adéla Součková.

La pequeña arquitectura parece vulnerable frente a las grandes dimensiones del edificio generando un contraste que resume una de las ideas de la exposición.

"No es una exposición miserabilista ni fúnebre", señaló Potte-Bonneville, que invita a buscar la "potencia de vida" que contienen estas obras, incluso en aquellas que hablan de sufrimiento, violencia o exclusión.

Entre las piezas expuestas también figura 'Monumento' (1986), de Christian Boltanski, así como la serie 'Fotomatones' (1995-1997), de Mathieu Pernot, dos películas de Teo Hernández y la escultura 'Piedra' (2015), de Clarisse Hahn.

Una de las obras más contundentes es 'La Tormenta' (1947-1948) de la escultora francesa Germaine Richier, compuesta por las esculturas desnudas de un hombre y una mujer. Las figuras se muestran negras, desnudas y deformadas, como si se hubiera atravesado una catástrofe. A sus espaldas, una escena de batalla pintada en el monumento prolonga la visión de esos cuerpos heridos y crea una de las conversaciones más intensas entre una obra contemporánea y el Panteón.

En contraste con la monumentalidad del lugar numerosas obras de la exposición muestran lo cotidiano. En 'Le mec' ('El tipo') (1910), de Kupka, un hombre camina sin rumbo aparente y prolonga la mirada social del artista, que antes de convertirse en uno de los pioneros de la abstracción había trabajado como dibujante satírico y observado de cerca los ambiente populares de París.

El título de la exposición procede del libro 'Vidas minúsculas', publicado en 1984 por el escritor Pierre Michon, que reunió ocho retratos de personas desconocidas, familiares lejanos o encuentros fugaces para construir, a partir de ellos, su propia biografía.

Fuente: https://www.abc.com.py/internacionales/2026/09/23/las-vidas-minusculas-entran-en-el-panteon-de-paris/

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