
Las claves de Boquerón, una batalla escuela
Ricardo Scavone Yegros es una verdadera autoridad c...
Ricardo Scavone Yegros es una verdadera autoridad cuando se trata de hablar de la Guerra del Chaco. Desde la diplomacia ha cumplido funciones de Secretario de Embajada en Bolivia y Chile; Consejero en la Embajada en México; Representante Alterno del Paraguay en ALADI y MERCOSUR y Encargado de Negocios del Paraguay en Bolivia, entre varios otros cargos (datos del Portal Guaraní).
Es Miembro de Número de la Academia Paraguaya de la Historia, Miembro Correspondiente de las Academias de Historia de Argentina, Colombia, España, Bolivia y República Dominicana, Miembro Fundador del Centro Paraguayo de Estudios Internacionales (CEPEI).
Entre las decenas de títulos publicados citamos solo estas tres: “Las Relaciones entre el Paraguay y Bolivia en el siglo XIX”, “El acuerdo imposible: las relaciones de Paraguay y Bolivia en las primeras décadas del siglo XX (1902-1928)”, “Entre Expectativas y Recelos - Las Relaciones del Paraguay y Bolivia despues de la Guerra Del Chaco (1938-1989)”.
A continuación las respuestas a nuestras preguntas para una mejor comprensión de la importancia de Boquerón:
- ¿Qué representa para Ud. como historiador la Victoria de Boquerón? ¿Cómo se puede magnificar ese acontecimiento?
- La batalla de Boquerón, que se desarrolló entre el 9 y el 29 de setiembre de 1932, fue una de las acciones militares más relevantes de la Guerra del Chaco. En primer lugar, porque el arduo y dificultoso triunfo paraguayo dio al país la sensación de que la mentada superioridad militar boliviana no era real; que el Paraguay podía hacerle frente. Al mismo tiempo, produjo en los bolivianos la impresión de que el ejército paraguayo no era tan despreciable como ellos creían.
En segundo lugar, fue importante porque esos terribles veinte días de combate constituyeron una escuela práctica para los oficiales y combatientes paraguayos acerca de cómo afrontar la guerra en el Chaco. De los errores se obtuvieron lecciones que serían bien asimiladas. Por eso, se la designa como la “batalla escuela”.
Además, hay que valorar la batalla de Boquerón dentro de las operaciones bélicas, porque marcó el inicio de la ofensiva paraguaya, aprovechando la ventaja de la mayor facilidad del país para movilizar grandes contingentes al teatro de operaciones, antes de que pudieran hacerlo los bolivianos.
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- ¿Le parece que nuestras instituciones educativas, sean de primaria o secundaria enseñan bien esa parte de nuestra historia? ¿Qué faltaría? ¿Antes se enseñaba mejor?
- No estoy al tanto de cómo se cuenta la Guerra del Chaco hoy en nuestros establecimientos educativos. Pero me da la impresión de que no se enseña mucha historia en general, y esto creo que es un error, porque la historia nos ubica en el presente y fortalece nuestro compromiso cívico. También toca a los investigadores proporcionar información que permita acercar el conocimiento histórico a lo más inmediato y cotidiano.
La Guerra del Chaco, por ejemplo, no se agota en sus aspectos militares y diplomáticos. Fue, sobre todo, un fenómeno social y cultural de enorme impacto para los paraguayos. Explica nuestro siglo XX. No son solo tres años, sino las décadas previas en que el país se preparó material y psicológicamente para la defensa del Chaco y las décadas posteriores, en que las secuelas del conflicto bélico se hicieron sentir en todos los ámbitos, comenzando por la política, con la gran influencia de los militares en la conducción del Estado.
- Siempre hablamos de Boquerón, en el Chaco. La Victoria de Boquerón el 29 de septiembre de 1932, pero ¿qué hay del otro Boquerón de la Guerra contra la Triple Alianza donde murió León de Palleja? ¿Existe alguna relación en cuanto al nombre del lugar?
- Pienso que al fortín se le dio ese nombre teniendo en cuenta más bien las características del terreno, porque, antes que los de las batallas, las posiciones militares establecidas en la misma época llevaron, en su mayoría, nombres de personas: Presidente Ayala, Falcón, Gondra, Carlos Antonio López, Mariscal López, Valois Rivarola. Con los nombres de batallas de la Guerra Grande se identificaron los regimientos de infantería: Curupayty, 2 de Mayo, Ytororó, Cerro Corá, etcétera.
Es indudable que el recuerdo del heroísmo con que se batieron los paraguayos en la Guerra contra la Triple Alianza gravitaba sobre los combatientes del Chaco. Por lo demás, el fortín Boquerón fue fundado en 1928 para contener el avance boliviano y tuvo la particularidad de haber caído dos veces en poder de los adversarios. La primera, en diciembre de 1928, a consecuencia de las represalias dispuestas por Bolivia tras el ataque al fortín Vanguardia; y la segunda, el 31 de julio de 1932, tras la recuperación por fuerzas paraguayas de la laguna Pitiantuta. La batalla que se inició el 9 de setiembre tuvo por objeto, precisamente, desalojar a los bolivianos de esa posición fundada y sostenida por el Paraguay.
-Uniendo los acontecimientos históricos con la religiosidad paraguaya ¿La victoria, podría haber sido un milagro, una coincidencia o tal vez la gran devoción de los paraguayos hacia San Miguel?
- No recuerdo que los testimonios mencionen algo al respecto. En puridad, el ataque que se pensaba emprender el 29 de setiembre era la prosecución de acciones previas. No se lo decidió tomando en cuenta un día en particular, sino conforme al desarrollo de la batalla. Y, por cierto, la caída de Boquerón no fue fortuita, o un milagro, sino el resultado del desgaste y el agotamiento de la guarnición que defendía el recinto fortificado de Boquerón, tras varios días de asedio.
- Si tuviéramos que resumir en cinco puntos la Victoria de Boquerón, qué nos responderías. ¿Cuáles serían esos “actos” o hechos más trascendentes de Boquerón?
- Se dijo que la victoria de Boquerón fue la más costosa y, a la vez, la más importante de las que obtuvo el Paraguay en el Chaco. Las fuerzas paraguayas eran superiores en número, pero recién adquirieron su instrucción militar en el combate. No fue fácil. Fue una victoria conseguida con mucho sacrificio. Lo sintetizó en estos términos el futuro coronel Carlos J. Fernández, un actor principal de la batalla: “Con elementos heterogéneos y heterodoxos, personal de tropa sin instrucción, comandos y medio comandos sin experiencia táctica, servicios de abastecimientos caóticos y sin medios de transportes, se tuvo que afrontar las contingencias de una campaña inesperada, consiguiendo arrebatar al enemigo la iniciativa con más coraje que planes discriminativos”.
Se calcula que en el recinto fortificado los bolivianos tenían entre 800 y 900 efectivos, pero las fuerzas enviadas para romper el cerco, y contra las que tuvieron también que combatir los paraguayos, habrían llegado a unos 2.700 hombres, según Heriberto Florentín. Para el coronel Fernández fueron muchos más. Apuntó él que en torno a 1.800 bolivianos y 1.500 paraguayos fallecieron en esos días.
- ¿Quiénes fueron los protagonistas principales, quienes deberían llevarse los laureles? ¿Y qué papel le cupo a Marzana del otro lado?, para bien de nuestra parte, obviamente.
- Del lado paraguayo, la responsabilidad principal recayó en el entonces teniente coronel José Félix Estigarribia, quien abogó por iniciar la ofensiva recuperando Boquerón y comandó en jefe las fuerzas combatientes. Pero los laureles deben distribuirse entre todos los que padecieron las dificultades de esa dura batalla: la Primera División de Caballería, a cargo del mayor Carlos J. Fernández, y la Segunda División de Caballería, a cuyo frente estuvo el teniente coronel Gaudioso Núñez, con sus regimientos de infantería y caballería, los Grupos de Artillería General Bruguez y General Roa, el Batallón de Zapadores General Aquino, la Aviación, los Transportes, la Intendencia y la Sanidad Militar.
No fue menor el esfuerzo y el heroísmo de los combatientes bolivianos. Para Bolivia, Boquerón constituye una derrota gloriosa por la gran resistencia que opusieron sus oficiales y soldados. El teniente coronel Manuel Marzana no solo instaló obras de fortificación muy eficaces, sino que sostuvo con entereza y serenidad la defensa en medio de privaciones y apremios. Hay que recordar, por lo demás, que en esas acciones perecieron gran parte los bolivianos que mejor conocían el medio chaqueño, los más fogueados, como, por citar un solo ejemplo, el capitán Víctor Ustárez, uno de los más célebres exploradores del Chaco. La baja de esos hombres difíciles de sustituir fue otro resultado ventajoso que dejó para el Paraguay la batalla de Boquerón.
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Fuente: https://www.abc.com.py/nacionales/2026/09/27/las-claves-de-boqueron-una-batalla-escuela/
