
La vieja Europa en el nuevo mundo: "Todo ha eclosionado con Trump y hay que actuar rápido"
"Tenemos que dejar de quejarnos y actuar rápido", sentencia la comisaria de 'Startups', Investigación e Innovación, Ekaterina Zaharieva, resumiendo un sentimiento que salta barreras y com...
"Tenemos que dejar de quejarnos y actuar rápido", sentencia la comisaria de 'Startups', Investigación e Innovación, Ekaterina Zaharieva, resumiendo un sentimiento que salta barreras y comparten políticos, técnicos y altos funcionarios de todas las instituciones europeas y todos los colores políticos consultados por EFE con motivo del inicio de la Presidencia rotatoria del Consejo de la UE, que ostenta Irlanda y tiene la competitividad como prioridad.
"Todo ha eclosionado desde la llegada de (Donald) Trump", afirma una alta funcionaria del Consejo de la UE, que constata que "Estados Unidos ya no es el aliado que era antes" y China ejerce una competencia desleal que está socavando la industria europea.
"Hay que poner condiciones a las empresas extranjeras que quieren invertir en Europa, que al fin y al cabo es lo que ha hecho China con nosotros toda la vida", defiende en referencia a una de las medidas de la Ley de Aceleración Industrial que se está negociando en el Consejo.
Esta medida, que consiste en obligar a los inversores externos a cumplir ciertas obligaciones para evitar que se salten los aranceles europeos comprando empresas en los Estados miembros, es un buen ejemplo del cambio de perspectiva que se está imponiendo dentro de la UE.
Europa, que siempre ha defendido un comercio internacional abierto dentro de un sistema de reglas que todo el mundo debe respetar, ha visto que estas normas "se están incumpliendo de manera sistemática, ya no sólo por los de siempre, sino también por los que eran aliados fundamentales de Europa -añaden desde la Comisión-, y si el mundo es menos cooperativo hay que buscar un nuevo equilibrio".
El debate está abierto y no todas las familias que conviven bajo el mismo techo en el Parlamento Europeo lo ven igual.
"A China no le podemos cerrar puertas, hay que ir de la mano", dice la diputada del Partido Popular Europeo (PPE) Isabel Benjumea, quien, aun así, cree que se llegará a un acuerdo en este tema porque la pérdida de competitividad de Europa frente a China es alarmante.
El objetivo es que la Ley de Aceleración Industrial esté aprobada en diciembre tanto por el Consejo como por la Comisión y el Parlamento Europeo, pero los plazos son uno de los eternos problemas de la UE.
"La democracia lleva su tiempo", observa la portavoz del Parlamento Europeo, Delphine Colard, quien no obstante insiste en que hay "una voluntad real" de eliminar "retrasos indebidos", especialmente en los "temas prioritarios".
Si Europa teme la competencia de China en industrias tradicionales como la del automóvil, cuando se habla de Estados Unidos afloran las empresas tecnológicas.
El Viejo Continente ve con preocupación cómo sus 'startups' pasan a manos norteamericanas cuando entran en fase de expansión porque no encuentran la financiación que necesitan en Europa.
En ese terreno Europa está impulsado fondos paneuropeos con capacidad para invertir cientos de millones de euros, un terreno en el que Estados Unidos está mucho más avanzado.
Aunque estos fondos son mayormente privados, tienen un fuerte componente público, de ahí que esté siendo difícil la negociación del presupuesto a largo plazo de la UE, el llamado Marco Financiero Plurianual (MFF por sus siglas en inglés).
"Europa tiene nuevas prioridades en competitividad, pero hay que afrontarlas sin recortar en elementos que están en el ADN de la Unión Europea, como los Fondos de Cohesión o la Política Agraria Común", señala la eurodiputada del grupo de Socialistas y Demócratas (S&D) Sandra Gómez.
La agenda de competitividad de la UE tiene que aplicarse con urgencia, según la decena de técnicos y políticos consultados, pero las diferentes sensibilidades hacen difícil cerrar acuerdos.
No obstante, Europa no tira la toalla porque, como también todos subrayan, puede librar la batalla desde la posición de fuerza que le da disponer de un mercado único con 450 millones de consumidores -superior a Estados Unidos en número y a China en capacidad adquisitiva y de ahorro- y una industria altamente cualificada.
"Tenemos todo lo necesario para mantener nuestro liderazgo, pero hay que acelerar", concluye la comisaria Zaharieva.
