
La Victoria de Boquerón y la devoción a San Miguel Arcángel ¿Fue un milagro?
La ...
La Victoria de Boquerón marcó un punto de inflexión en el ánimo de la población paraguaya que tan solo sesenta años atrás había sufrido la peor hecatombe de su historia con la Guerra contra la Triple Alianza. Todavía quedaban excombatientes de la Guerra Grande con el dolor de haber visto la patria reducida a escombros.
Desde sus orígenes con el mestizaje y más aún bajo influencia de las Reducciones Jesuíticas y pueblos franciscanos, el paraguayo mantiene un profundo sentimiento de fe transmitido de generación a generación desde la misma fundación de Asunción. También es indiscutible el fervor a San Blas, patrono del Paraguay, y ni qué decir a la Virgen de los Milagros de Caacupé y María Auxiliadora. Pero también el paraguayo es muy devoto de San Miguel Arcángel, el soldado de la Iglesia Universal, el que doblega con su espada al demonio bajo sus pies.
El presbítero Hugo Fernández Valiente es el director de la Dirección de Bienes Culturales y Patrimoniales (DBCyP) de la Arquidiócesis de Asunción, y como tal es un estudioso de las tradiciones paraguayos, investigador y gran conocedor de nuestra historia. En esta entrevista ratifica los fuertes lazos que unen la historia y la religión en nuestro país. Detalla cómo la Victoria de Boquerón aumentó la devoción hacia San Miguel Arcángel, cuya festividad también se celebra el 29 de septiembre e incluso después de la Guerra del Chaco, el mismo conductor victorioso, el Mariscal José Félix Estigarribia asistía a la gran Fiesta de San Miguel.
-¿Qué significa para los paraguayos la Victoria de Boquerón?
-La victoria de Boquerón significó un momento de singular importancia durante la Guerra del Chaco al ser un acto que inmediatamente ayudó a levantar muy alto y fortalecer la moral del Ejército paraguayo y, con ello, la esperanza de continuar con la defensa del Chaco, conscientes de que situaciones así de complicadas podrían seguir apareciendo. Pero, aún de esa manera el empeño, la bravura, la disciplina y la fe serían suficientes para alcanzar la victoria. Fue un momento de esperanza y fortaleza, virtudes cristianas que caracterizaron al Ejército paraguayo.
-¿Se podría decir que fue un milagro de San Miguel Arcángel por la fecha?
-La Victoria de Boquerón aconteció en el día en el cual la Iglesia recuerda la memoria de San Miguel Arcángel, considerado el gran defensor del Cielo y Jefe de las milicias celestiales. Por este motivo, la piedad del soldado paraguayo caracterizado por su bravura y firme convicción otorgó esta victoria a la intercesión de este Santo ante una situación que ya se estaba prolongada sobremanera. El asedio al fortín de casi veinte días empezaba a ser penosa y hasta la última maniobra ejecutada por el Ejército paraguayo hacía aún muy peligrosa y dudosa la toma del fortín. Sin embargo, la rendición por parte de los bolivianos hizo que se detuviera más derramamiento de sangre y otorgó al Paraguay una gran esperanza de continuar con la defensa del Chaco. Muchos soldados y familiares relataron posteriormente aquel acontecimiento como un signo de la bendición de Dios por medio de su Arcángel Miguel. La famosa polca paraguaya 29 de Septiembre, del maestro Emiliano R. Fernández, es una prueba de la gran devoción del soldado paraguayo a San Miguel Arcángel a quien otorga esta gran victoria. Esta polca también es atribuida por algunos a Miguel Fariña.
La devoción a San Miguel aumentó tras la victoriaEl padre Hugo Fernández detalla que “tras la victoria de Boquerón, el 29 de septiembre se convirtió en una fecha que unía la ya característica religiosa de la festividad de San Miguel con una más; la del recuerdo de una victoria. Al año siguiente y aún en plena guerra ya se celebraba el aniversario de esa victoria como un acontecimiento importante. Las parroquias empezaron a adoptar una devoción más puntual a San Miguel. Ejemplo de ello es la entronización de la imagen de San Miguel en el retablo principal de la antigua iglesia de San Roque, lugar muy concurrido por estar cercano a la estación del ferrocarril, hasta donde llegaban del interior las familias para entregar y despedir a sus hijos que iban al Chaco. Tras la culminación de la guerra, el 29 de septiembre de 1935 el General Estigarribia, luego de participar de la Misa en honor de San Miguel, entregaba las condecoraciones de la Cruz del Chaco a los combatientes de Villa Rica”.
“En los años que siguieron a la guerra la devoción a San Miguel se extendió con la creación de capillas, parroquias, procesiones y alegorías en alusión al Santo y su intercesión por el Paraguay. La Parroquia San Miguel, en el barrio Ciudad Nueva de Asunción fue poblada casi exclusivamente por excombatientes de la Guerra del Chaco”, sigue relatando.
-Y es que es probable que los soldados hayan pedido la intercesión de San Miguel en aquella batalla...
-Los soldados paraguayos en su mayoría eran jóvenes que crecieron en la fe católica sencilla y genuina del pueblo, no cabe la duda de que invocaban la intercesión de los santos y la Virgen Santísima sobre ellos y sus amadas familias. San Miguel Arcángel era una devoción muy arraigada a la piedad popular desde tiempos de las antiguas misiones jesuíticas y franciscanas y su devoción fue muy importante durante la Guerra del Chaco, en la cual se celebraban novenarios y misas, además de la oración obligatoria de todos los días en las Misas con el rito que en aquel tiempo se utilizaba. Por eso podemos afirmar que el Santo Arcángel era muy invocado por los soldados paraguayos aquel día tan importante.
-No es el único caso el de Boquerón. ¿A qué otra heroica batalla que se relaciona con fecha religiosa te recuerda?
-La victoria de Boquerón en el día del victorioso San Miguel me recuerda a la historia del 3 de febrero de 1539, cuando en plena batalla entre los españoles y guaraníes en el Fuerte Corpus Christi aparece una figura en el cielo. Según los relatos de Ruy Díaz de Guzmán y otros cronistas o historiadores fue San Blas quien apareció ese día, en que se lo recordaba, y la batalla terminó. De ahí también viene la tradición del Santo Patrono del Paraguay. Pero nuestros ancestros peninsulares también relacionaban la fe con las hazañas bélicas. Por ello también me hace recordar aquel acontecimiento del 7 de octubre de 1571, en la llamada Batalla de Lepanto en donde la milicia cristiana logró vencer a la flota del imperio otomano, día en que se recordaba y se pedía la intercesión de la Virgen del Rosario.
-Independientemente del sentido religioso... ¿Cómo le parece la respuesta de los jóvenes o su interés por estos acontecimientos históricos?
-La deficiente malla curricular de historia nacional en las escuelas y colegios hace que actualmente los jóvenes, en una gran mayoría, desconozcan la importancia de estos acontecimientos tan puntuales que forjaron a nuestro pueblo y a nuestra sociedad. Ese desconocimiento lleva indudablemente a una actitud de indiferencia a los signos históricos de parte de los jóvenes.
pgomez@abc.com.py
