
La Tate celebra el arte y la moda de los años noventa con una perspectiva muy londinense
'The 90s: Art and Fashion', mostrada este martes en un pase previo de prensa, deja intencionadamente de lado a algunos integrantes del movimiento 'Cool Britannia' -como las Spice Girls, Oasi...
'The 90s: Art and Fashion', mostrada este martes en un pase previo de prensa, deja intencionadamente de lado a algunos integrantes del movimiento 'Cool Britannia' -como las Spice Girls, Oasis o Blur- y explora el lado más transgresor de unos años marcados por el dominio político del nuevo laborismo de Tony Blair, la emergencia de la cultura de clubes y discotecas y la aparición de futuras 'diosas' de la pasarela como Kate Moss y Naomi Campbell.
Jessica Vaughan, curadora de arte contemporáneo en la Tate Britain, explica a EFE que la exposición trata de "mostrar cómo el Reino Unido se estaba posicionando a sí mismo" en una época en la que recién habían desaparecido los bloques del este y el oeste y el mundo comenzaba a ser global.
Según Vaughan, los 70 artistas representados en la muestra -con 200 obras entre fotografías, pintura, esculturas, diseño- "tratan de bucear en la Historia pero lo hacen de una forma muy contemporánea", sin eludir cuestiones difíciles como el racismo o el legado colonial británico.
Aquellos noventa supusieron la feliz conjunción de dos factores: el acceso gratuito a la educación superior en las artes y la disponibilidad para los artistas de gran cantidad de espacios libres y baratos -naves industriales, almacenes abandonados- que habían surgido tras el desmantelamiento del tejido industrial británico, un desmantelamiento que dejó desdibujadas las diferencias de clase social.
Sin embargo, la exposición huye de una mirada más política -no aparecen ni Tony Blair ni Margaret Thatcher- y adopta un tono más superficial para recordarnos cómo fue la cultura de los clubes y discotecas donde entonces triunfaba el techno, el acid jazz o el 'garaje' británico.
Aunque se cargan las tintas en la transgresión que supusieron artistas que mostraban el sexo y la violencia de manera descarnada, en aquellos años en que el sida planeaba sobre gran parte de la vida nocturna y el ambiente artístico, tampoco hay mención alguna al mundo de las drogas que corrían a raudales en aquellos clubes.
La muestra recoge algunas obras simbólicas de artistas hoy consagrados como Damien Hirst, con sus tiburones suspendidos en formol, o las frases escritas con neones de Tracey Emin, que sacudió el arte de la época con 'Mi cama', en la que presentaba su cama deshecha con todos los residuos de la noche anterior.
El 'enfant terrible' de la moda, Alexander McQueen, y la gran precursora Vivienne Westwood figuran en otro apartado de la exposición, que captura la imagen rebelde y subversiva de un Reino Unido en ebullición pero sin ahondar en las causas o las consecuencias.
