
La sequía paraliza rutas fluviales en el Danubio y reduce la generación de energía
La falta de lluvias han llevado al segundo río más largo de Europa a registrar niveles muy bajos de caudal, con consecuencias para el transporte fluvial, la producción de energía, el tur...
La falta de lluvias han llevado al segundo río más largo de Europa a registrar niveles muy bajos de caudal, con consecuencias para el transporte fluvial, la producción de energía, el turismo y la agricultura, mientras científicos y arqueólogos aprovechan la bajada de las aguas para documentar hallazgos que llevaban siglos, e incluso milenios, ocultos.
La combinación de precipitaciones muy por debajo de la media, varias olas de calor desde mayo y una reducción del agua procedente del deshielo alpino ha llevado a mínimos históricos en distintos puntos del río, cuyo caudal en Rumanía ronda apenas un tercio del promedio habitual para estas fechas.
La situación, por el momento, no parece que vaya a mejorar porque los meteorólogos no prevén lluvias abundantes a corto plazo y en la región se espera una nueva ola de calor en los primeros días de agosto, con temperaturas que rondaran los 40 grados en algunos países de la cuenca.
En Bulgaria, el descenso histórico del nivel del río ha permitido descubrir restos de un mamut de miles de años de antigüedad cerca de la localidad de Ryahovo, en el norte del país.
El hallazgo incluye un fémur, un colmillo y una mandíbula con grandes dientes, que serán analizados por especialistas del Museo Regional de Historia de Ruse para determinar la especie y reconstruir el entorno en el que vivió el animal durante el Pleistoceno.
La escasez de agua también ha hecho emerger barcos hundidos desde hace décadas en Serbia y Croacia, donde han reaparecido embarcaciones de carga y pecios de la Segunda Guerra Mundial, incluidos buques alemanes hundidos en 1944 y cargueros abandonados tras encallar.
En Budapest, el puente Margarita que cruza el Danubio tuvo que ser cerrado durante unas horas hace una semana porque la bajada de las aguas sacó a la luz una bomba de la Segunda Guerra Mundial.
En varios tramos del río, las embarcaciones de mercancías solo pueden navegar ya con carga parcial o han suspendido sus rutas, mientras algunos cruceros turísticos han tenido que modificar itinerarios o finalizar antes de lo previsto.
En Bulgaria, una embarcación turística quedó varada el miércoles y sus 186 pasajeros tuvieron que ser evacuados, y en Serbia decenas de barcos permanecen inmovilizados por la falta de calado.
En el tramo austríaco del Danubio el transporte de mercancías está o muy limitado o paralizado, al igual que el transporte de viajeros en barcos de gran tamaño.
La situación es también crítica en Serbia, donde el Danubio alcanzó su nivel medio más bajo en 50 años, y en Bezdan, cerca de la frontera con Croacia, el río registró incluso su caudal más bajo desde 1909.
Las empresas de transporte fluvial en ese tramo han advertido que algunos buques de carga solo pueden operar al 25 % de su capacidad para evitar encallar.
En Croacia, el puerto de Vukovar, uno de los principales puntos de entrada para el transporte de mercancías por el Danubio, también se ha visto afectado, con barcos obligados a reducir sus cargas o esperar a que aumente el nivel del agua.
Los expertos advierten de que, con el aumento de las sequías asociadas al cambio climático, estos episodios de bajo nivel de agua podrían convertirse en un problema cada vez más frecuente.
En Austria, donde la energía hidroeléctrica representa la mayor fuente de generación eléctrica, el descenso del caudal del río ha provocado una disminución en la producción de ese tipo de centrales.
Las autoridades de la vecina Hungría decidieron apagar por completo la central nuclear de Paks, responsable de alrededor de la mitad de la electricidad del país, debido a la falta de agua para garantizar la refrigeración de los reactores.
El Gobierno prevé compensar ese déficit mediante importaciones de electricidad.
En Rumanía, más al sureste, la situación también ha obligado a reducir la actividad de la central nuclear de Cernavoda, que genera alrededor del 20 % de la electricidad consumida en ese país.
Uno de sus reactores ya fue desconectado y las autoridades llegaron a anunciar el cierre del segundo, aunque después decidieron mantenerlo por ahora en funcionamiento.
También en Rumanía la bajada del nivel de las aguas está teniendo efectos sobre la agricultura, en cultivos como el maíz y el girasol, mientras que las altas temperaturas y la escasez de agua favorecen la proliferación de algas en algunos tramos del río, según la gestora nacional 'Aguas Rumanas'.
