
La ONU busca relanzar las negociaciones para poner fin a medio siglo de división en Chipre
La ONU mantiene su apuesta por una reunificación de la isla mediante un Estado federal bicomunal y bizonal para grecochipriotas y turcochipriotas.La isla está dividida entre ...
La ONU mantiene su apuesta por una reunificación de la isla mediante un Estado federal bicomunal y bizonal para grecochipriotas y turcochipriotas.
La isla está dividida entre la República de Chipre, que forma parte de la Unión Europea (UE) y con mayoría grecochipriota, que controla el sur y cuenta con reconocimiento internacional, y la zona norte, administrada desde 1983 por la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre (RTNC), reconocida sólo por Turquía y de mayoría turcochipriota.
Las raíces del problema se remontan al final del dominio colonial británico con la convivencia de una mayoría grecochipriota y una minoría turcochipriota con distintos proyectos políticos: parte de los grecochipriotas defendían la 'enosis', es decir, la unión con Grecia, mientras que sectores turcochipriotas propugnaban el 'taksim', la partición de la isla.
Tras la independencia de Reino Unido en 1960, Chipre nació como una república con un complejo sistema de reparto de poder entre ambas comunidades, pero eso no evitó que las tensiones acabaran en enfrentamientos étnicos y en el despliegue, desde 1964, de una misión de paz de la ONU (UNFICYP).
El punto de inflexión llegó en julio de 1974, cuando un golpe de Estado apoyado por la entonces dictadura militar griega intentó forzar la anexión de Chipre a Grecia.
Turquía, en respuesta, invadió el norte de la isla. Las tropas turcas acabaron controlando el tercio norte de la isla, lo que provocó el desplazamiento de cerca de 200.000 personas, unos 4.000 muertos y unos 1.500 desaparecidos, y consolidó una división que dura ya 52 años.
Desde entonces, la llamada 'Línea verde', supervisada por la ONU, separa ambos territorios y divide también la capital, Nicosia.
Desde hace décadas, Naciones Unidas defiende una federación bicomunal y bizonal, con un único Estado, una sola personalidad jurídica internacional y un reparto del poder entre ambas comunidades.
Sin embargo, el Gobierno de Turquía y parte de las autoridades turcochipriotas han ido abandonando esa fórmula y defienden ahora una solución basada en dos Estados soberanos, una propuesta rechazada tanto por la República de Chipre como por la ONU y la UE.
Con todo, el presidente turcochipriota Tufan Erhürman, que ganó las elecciones en octubre de 2025 sin ser el candidato respaldado por Ankara, se ha mostrado favorable a explorar vías de entendimiento para desbloquear las negociaciones.
El intento más ambicioso de reunificación fue el Plan Annan, impulsado por el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan.
El proyecto preveía la creación de un Estado federal con dos entidades constituyentes, un reparto del poder político, mecanismos para devolver las propiedades perdidas en 1974 y una reducción progresiva de las tropas internacionales, especialmente turcas.
En el referéndum simultáneo celebrado en abril de 2004, el 65 % de los turcochipriotas votó a favor del acuerdo, mientras que cerca del 76 % de los grecochipriotas lo rechazó por considerar insuficientes las garantías sobre seguridad, retirada de tropas turcas y la restitución de propiedades.
Una semana después, la República de Chipre ingresó en la UE, mientras que el norte se quedó fuera.
Las últimas negociaciones de reunificación tuvieron lugar en 2017, en Crans-Montana (Suiza), bajo mediación de la ONU, pero fracasaron por desacuerdos sobre la presencia militar turca, las garantías de seguridad y el funcionamiento del futuro Estado federal.
Desde entonces, las diferencias entre ambas partes han aumentado, especialmente porque Ankara defiende el reconocimiento de dos Estados, mientras que la comunidad internacional insiste en la negociación de una federación reunificada.
Turquía es el actor externo con mayor influencia en el conflicto porque, además de mantener un importante contingente militar en el norte, con decenas de miles de soldados, sostiene económica y políticamente a la administración turcochipriota.
La tensión entre Turquía, Chipre y Grecia se ha elevado en los últimos años tras el descubrimiento de grandes reservas de gas en el Mediterráneo oriental y la posibilidad de que exista mucho más por explorar.
Esto generó fricciones en las delimitaciones de las zonas marítimas que corresponden a cada país.
La visita de Guterres, que se produce a menos de medio año del final de su mandato, busca recuperar el diálogo y evitar que la división se convierta en permanente.
Sin embargo, las diferencias sobre el modelo de solución, la fuerte presencia militar turca, la incertidumbre sobre garantías de seguridad y las reclamaciones territoriales hacen que la situación sea ahora incluso más compleja que en 2017.
