
La marea de voluntarios vuelve a Muxía (A Coruña) para pisar sus famosas y limpias piedras
A los pies del Atlántico, la localidad que tantos flashes acaparó en 2002 por el accidente del petrolero ha recibido a la muchedumbre que ha viajado a las fiestas de A Barca, se ha acercad...
A los pies del Atlántico, la localidad que tantos flashes acaparó en 2002 por el accidente del petrolero ha recibido a la muchedumbre que ha viajado a las fiestas de A Barca, se ha acercado al santuario recuperado tras las llamas causadas por un rayo el 25 de diciembre de 2013 y ha cumplido con el ritual de las rocas que rodean este templo.
La de Abalar -de menear- es la más conocida y se necesita una gran agudeza para balancearla. La cuestión es saltar sobre el canto con una repetición regular de movimientos hasta obtener ese mecer. Las cámaras de televisión han grabado a personas que sabían calcular los equilibrios y a otras a las que les ha costado o se les ha resistido.
"Si me pasa algo con el coche, lo cubre el seguro, pero esto no. Yo desisto", ha dicho jocoso un hombre que lo ha intentado sin lograrlo.
La de los Cadrís, los riñones, se cree que sana ese órgano y cura el dolor de espalda, pero para ello es necesario pasar nueve veces completas por debajo y no todos están dispuestos a tamaño sacrificio.
En la de la Cabeza toca meter el cráneo en su hueco para salir sin migrañas, y la de los Enamorados es la que está más alejada y hay que saber llegar. Promete un querer eterno pero, igual que el amor, esta es ya directamente la más difícil de localizar.
Cada domingo siguiente al 8 de septiembre esta práctica pagana que fue asimilada por la religión cristiana acapara la atención de medios de comunicación del mundo, que se detienen sobre todo en la Piedra de Abalar y en el misterioso sonido que produce cuando llegan a moverla.
Según la tradición, la gente que oscilaba la piedra ya estaba libre de pecado, pero si lo hacía sola, sin nadie sobre ella, era presagio de alguna desgracia.
El alcalde, Javier Sar, ha dicho a EFE que esta vez se han visto más coches que nunca, en base a los datos que a él mismo le han proporcionado, y ha confiado en alcanzar la máxima distinción por la que pelean.
El fotógrafo Xesús Búa, tirando de ironía, ha apoyado el mensaje porque "esto está al estilo de un concierto de Van Morrison".
Música no ha faltado, aunque no fuese la del célebre cantante y compositor, como tampoco bocatas y empanadas varias (en algunos establecimientos las colas ya son célebres), gaiteiros, banderas de todos los lugares, carpas y garajes habilitados cual Feria de Abril en Sevilla.
Las altas temperaturas para esta época del año han convertido este municipio del corazón de Costa da Morte en una escaparate de gorros, paraguas multicolor sujetos por la frente, abanicos e inventos varios con los que sortear el calor.
Algunos han protestado por el precio de las refrescantes botellas de agua, a dos euros en algún chiringuito de las calles. Otros han restado importancia a este importe en "un día tan hermoso".
Al ser esta localidad, conocida como la novia del viento, meta del Camino Fisterra-Muxía, de la Vía Mariana Luso-Galaica, son cada vez más los peregrinos que quieren hacer coincidir su llegada con esta jornada. Y, no en vano, las estampas se venden en ocho idiomas.
