
La ironía de Hambre Cero: comedor nuevo y aula en ruinas para niños ayoreos
El salón de clases de la Escuela Básica N.° 7685 AOE -dependiente del ...
El salón de clases de la Escuela Básica N.° 7685 AOE -dependiente del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC)-, de la comunidad Chaidi del pueblo Ayoreo Totobiegosode es la viva imagen del abandono histórico hacia los indígenas por parte del gobierno del presidente de la República Santiago Peña.
La sala de clases es apenas sostenida por columnas de lapacho y, unas tablas de madera reciclada fungen de ventana improvisada en esta institución educativa, ubicada en el distrito de Puerto Casado, departamento de Alto Paraguay. El techo es de chapas en el exterior; en el interior está cubierto con una especie de cielorraso de madera y presenta varias grietas.
“Educación de calidad empieza con aula en condiciones. Cómo es que las autoridades departamentales y nacionales no tienen una mínima vergüenza de mejorar la infraestructura”, denunció Demetrio Picanerai, docente del centro escolar. Actualmente cuenta con unos 10 estudiantes matriculados, que dan clases bajo el modo de “plurigrados”.
La escuela solo tiene piso en el interior de la única sala de clases, pero las baldosas están rotas y hay baches en varios espacios. Alrededor de la institución solo hay suelo arenoso y predomina el polvo que también impregna el salón. “Ahora que hay viento fuerte (norte) es peor nuestra situación con la escuela y en la comunidad en general”, revela el profesor Picanerai.
Gobernación construyó comedor de Hambre Cero, pero ni lo inauguróLas contradicciones en la gestión pública golpean con fuerza al Chaco. La Gobernación de Alto Paraguay, a cargo del gobernador colorado cartista Arturo Méndez, decidió priorizar la construcción de un comedor, en lugar de reparar la única sala de clases de la escuela de la comunidad Chaidi, que se encuentra prácticamente en ruinas.
El comedor tuvo un costo de G. 500.819.046 y fue adjudicado a la empresa de Asunción Galeano Riquelme, incluyendo la cocina y baños, según datos de Contrataciones Públicas. Se utilizaron recursos del Fondo Nacional de Alimentación Escolar (Fonae), ex Fonacide.
Para colmo, según denuncian estas comunidades, la construcción de este espacio terminó a inicios del año lectivo, en febrero pasado, pero hasta la fecha las autoridades no acudieron hasta el centro educativo para su inauguración. No recibieron ni llamadas ni mensajes de parte de la Gobernación.
Gobierno exigió priorizar comedores para Hambre CeroEl ministro de Educación, Luis Ramírez, aseguró el 27 de febrero del 2025 que, durante todo ese año, “la prioridad es la cocina, y si hay espacio, el comedor. No podemos hacer todo, por lo que queremos dar la prioridad a estas infraestructuras clave”.
Un mes antes, a fines de enero de ese año, el ministro de Desarrollo Social, Tadeo Rojas, quien preside el Consejo Nacional de Alimentación Escolar (Conae), aseguró en contacto con medios de comunicación que “el MEC determinó que la prioridad absoluta para este año es la construcción de cocinas con recursos, tanto de las gobernaciones como de las intendencias”.
Remarcó que “el MEC no va a habilitar construcciones que no sean cocina, comedor y depósito”.
La comunidad se encuentra prácticamente aislada porque los precarios caminos de tierra arenosa se inundan con cada precipitación. “El gobernador prometió a arreglar el acceso de la comunidad que siempre nos perjudica cada vez llueve mucho”, denunció Picanerai. El gobernador es Arturo Méndez, colorado cartista.
“¿Y los pupitres chinos?“, pregunta indignado profesor ayoreoEl profesor Demetrio Picanerai también cuestiona el estado del mobiliario escolar que deben utilizar los niños ayoreos. Viejos pupitres de madera, algunos ya con el respaldo o el asiento deteriorado, sin contar con renovación por parte del MEC, la Gobernación o la Municipalidad local.
“¿Dónde están los famosos pupitres chinos? Lastimosamente así es nuestra realidad en la escuela, totalmente olvidados los niños”, remarcó.
Los muebles de origen asiático costaron US$ 32 millones y se adquirieron del empresario chino Long Jiang, a través de su empresa Kamamya SA. El comerciante había prestado su avión para viajes al presidente Santiago Peña, en plena campaña electoral.
