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La disposición sin espada de Rufo destaca en Albacete con manejables toros de La Quinta

El Cid tuvo que vérselas en su primero con un ejemplar de bravura algo correosa, que metía la cara abajo pero sin acabar el viaje. El de Salteras anduvo una parte de la faena como si estuv...

El Cid tuvo que vérselas en su primero con un ejemplar de bravura algo correosa, que metía la cara abajo pero sin acabar el viaje. El de Salteras anduvo una parte de la faena como si estuviera en un tentadero, y la otra algo más apretado, aunque sin mancharse el vestido.

Más ajustado y con algo más de chispa anduvo Manuel frente al noble y soso cuarto, pero la condición del astado eclipsó lo que con corrección acertó a materializar el sevillano quien, de nuevo, falló en la suerte final.

Emilio de Justo expuso sus credenciales en cuanto a disposición capotera en el arrebatado recibo a la verónica al astifino segundo, que apretó en el buen puyazo de Juan Bernal. En cambio con la muleta el extremeño no lo vio tan claro, dejándosela en la cara para ligar pero de manera periférica por el derecho, y sin limpiar los muletazos por el izquierdo, en una labor más aparente que verdadera. Con la espada lo cazó a la segunda.

El quinto permitió expresarse a De Justo a la verónica, especialmente en dos lances sublimes por el lado izquierdo, por lentos,  ceñidos y expresivos. Más tarde tuvieron mérito tanto José Antonio Barroso por mantener en pie a su caballo en la violenta acometida del de La Quinta, como Antonio Chacón, que saludó, por un expuesto par de banderillas. En la muleta, después de algunas fases compuestas a media altura, el toro buscó tablas, desluciendo la obra y, para más añadidura, De Justo pinchó.

Las buenas verónicas de Tomas Rufo al tercero pasaron casi inadvertidas para los tendidos, y un poco menos los lances a pies juntos del quite, con la conexión funcionando ya de pleno en un trasteo templado, ajustado y vertical, en el que dejó la tela para ligar por los dos lados. El único momento en el que el toledano se alivió fue al entrar a matar la primera vez, cuando marró y perdió la opción de tocar pelo.

En el que cerró plaza, noble y entregado, Rufo anduvo listo y puso la sal que no tuvo su antagonista,. Sobresalió en una ajustada tanda al natural, aunque con el de La Quinta sin salirse de la suerte.  A buen seguro le habrían pedido la oreja con mayor fuerza si la espada no hubiera caído tan baja.

Plaza de toros de Albacete. Sexto festejo de feria. Corrida de toros. Tres cuartos de entrada.

Se lidiaron seis toros de La Quinta, bien presentados. Buenos primero, segundo y tercero, aplaudidos en el arrastre. Noble y soso el cuarto. Rajado el quinto. Manejable el sexto.

El Cid (de verde hoja y oro): pinchazo y estocada entera arriba (ovación con saludos); tres pinchazos y entera caída (silencio).

Emilio de Justo (de sangre de toro y oro): estocada entera desprendida (palmas); dos pinchazos y entera desprendida (silencio tras aviso).

Tomás Rufo (de corinto y oro):  pinchazo, pinchazo hondo y descabello (ovación con saludos); entera caída (ovación con saludos).

Fuente: https://www.abc.com.py/internacionales/2026/09/14/la-disposicion-sin-espada-de-rufo-destaca-en-albacete-con-manejables-toros-de-la-quinta/

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