
La deuda de los Estados Unidos enfrenta su mayor costo en décadas
Este fenómeno de encarecimiento no se limita únicamente al tramo más largo de la curva de deuda; el día anterior a la subasta de 30 años, el...
Este fenómeno de encarecimiento no se limita únicamente al tramo más largo de la curva de deuda; el día anterior a la subasta de 30 años, el Tesoro colocó US$ 42.000 millones en bonos a diez años con una rentabilidad del 4,68%, lo que supone la mayor prima para estos títulos en casi 20 años y niveles no vistos desde la caída de Lehman Brothers.
Todas las subastas con vencimientos superiores a los diez años evolucionan en la misma dirección ascendente, y los bonos que cotizan en el mercado secundario ofrecen rentabilidades que anticipan que los costos de financiación seguirán al alza, independientemente de si se producen ajustes adicionales en la política monetaria.
Por ejemplo, el rendimiento del denominado “bono largo” a 30 años subió recientemente hasta el 5,29%, acercándose peligrosamente al máximo histórico de 5,44% registrado en 2007, justo antes de que estallara la crisis financiera mundial.
Las causas de esta situación combinan factores fiscales, económicos y geopolíticos. Los inversores exigen ahora una mayor compensación para protegerse contra una inflación que permaneció durante cinco años por encima de la meta oficial. A esto se suma un déficit fiscal desproporcionado, estimado en un 6% del Producto Interno Bruto para la próxima década, lo que lleva a analistas como David Kohl, de Julius Baer, a calificar la trayectoria de la política fiscal estadounidense como insostenible debido a una carga de intereses en constante expansión.
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Aunque datos recientes mostraron una baja de empleo inesperada en julio y una caída en las ventas minoristas, factores que teóricamente podrían presionar a la baja las tasas, la rentabilidad en el mercado de deuda apenas se inmuta y mantiene una brecha creciente entre los rendimientos de distintos vencimientos que acentúa la pendiente de la curva.
Actualmente, el costo medio que paga Estados Unidos por la totalidad de su deuda en circulación supera el 3,44%, un máximo no visto desde el año 2008 y que está diez puntos básicos por encima de la media del año pasado. Este costo medio creció rápidamente en los últimos cuatro años, lo que coincide con las subidas de tasas de interés para frenar la inflación post-pandemia.
Sin embargo, el impacto total de las tasas actuales aún no se refleja por completo en las arcas públicas debido a que gran parte de la deuda fue emitida cuando los tipos estaban anclados cerca del 0,25% entre 2008 y 2022.
Según la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (US GAO, por sus siglas en inglés), todavía hay cerca de 4,5 billones de dólares en bonos a diez años o más en circulación que fueron emitidos con intereses muy bajos. A medida que estos títulos venzan y sean refinanciados a los intereses actuales de mercado, el costo medio de financiación del gobierno seguirá marcando nuevos récords.
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La falta de entusiasmo por parte de los compradores es un factor que los gestores de fondos consideran una advertencia seria para el mercado. Esta desafección inversora no solo afecta a Estados Unidos, sino que forma parte de una tendencia global donde el aumento de la deuda pública y la persistente inflación obligan a los mercados de bonos mundiales a reajustar sus expectativas.
Finalmente, mientras la Reserva Federal intenta equilibrar sus decisiones ante indicadores económicos mixtos, el mercado de deuda parece haber tomado su propio camino, consolidando un escenario de altos costos que redefine la sostenibilidad financiera de la mayor economía del mundo para los próximos años.
* Este artículo fue elaborado por MF Economía e Inversiones.
