
La Barra, el pueblo del Pacífico colombiano que retrocede frente al mar
La Barra es una playa amplia, tranquila y virgen en el parque natural Uramba Bahía Málaga, donde conviven palmeras tumbadas, restos de embarcaciones y, esporádicamente, grupos de turistas...
La Barra es una playa amplia, tranquila y virgen en el parque natural Uramba Bahía Málaga, donde conviven palmeras tumbadas, restos de embarcaciones y, esporádicamente, grupos de turistas que acuden a avistar ballenas jorobadas. La procesión va por dentro.
"Mi casa quedaba más o menos a unos 150 metros hacia afuera (...) pero el mar se fue metiendo y nos fuimos corriendo más adentro", cuenta a EFE Fernando, quien vive desde hace 37 años en esta comunidad y teme tener que volver a desmontar su vivienda para mudarse de nuevo más hacia el interior.
Un monitoreo realizado por el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar) y la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) entre 2024 y 2025 encontró procesos erosivos en varias bahías de la zona y señaló a La Barra como el sector más crítico, con pérdidas de hasta 33,7 metros de línea de costa en apenas un año.
La crisis tiene una fecha de inicio. El mar comenzó a comerse La Barra en 2013, a partir de la apertura de una nueva desembocadura a un estero cercano, un terreno pantanoso que se llena con aguas de lluvia y filtraciones de lagunas cercanas.
Según Invemar, esto, junto a las mareas y el oleaje, modificó la dinámica de la zona y aceleró el retroceso de la línea de costa.
"Cada día, cada año, cada vez que pasa, la comunidad le ha tocado seguirse desplazando", explica Fred Ortiz, representante legal del Consejo Comunitario de La Barra, quien recuerda que donde hoy llega el mar antes había canchas, colegios, restaurantes, iglesias y viviendas.
Ortiz agrega que en la comunidad había una modesta industria hotelera y que "la gente se tomaba el tiempo de construir de manera más perfeccionada" pero, en la actualidad, por el miedo a que "la marea vuelva a llevarse su establecimiento", la mayoría opta por construir "de manera más rápida".
Antes, recuerda, "para uno poder llegar al mar, se demoraba entre 15 a 10 minutos caminando", pero hoy el mar acecha a las viviendas que permanecen en pie.
De hecho, las viviendas más cercanas al mar están levantadas sobre pilares o postes de madera para permitir que el agua pase por debajo, especialmente durante las "pujas" o "lavaplayas", las mareas con subidas extremas del nivel del mar que se producen cuando se alinean el sol, la tierra y la luna.
Son los propios pobladores de La Barra quienes limpian la playa de los materiales que llegan arrastrados por el mar mientras intentan mantener a flote sus negocios turísticos, aunque cada vez reciben menos visitantes.
"Antes de la pandemia eran muchos turistas que venían, pero de la pandemia para acá el turismo se ha desvanecido poco a poco", explica Fernando, quien vaticina entristecido que "el turismo en estas playas se va a acabar".
Ortiz, por su parte, explica que el Ministerio de Vivienda entregó 32 casas prefabricadas para la reubicación de familias de La Barra damnificadas por la erosión, pero eso apenas supone una quinta parte de las 157 familias que componen la comunidad.
La Coordinadora de la Unidad de Gestión Bahía Buenaventura Bahía Málaga (dependiente de la CVC), Yamile Perdomo Quintero, explica a EFE que "las playas son dinámicas" y añade que las personas de la comunidad "han ido entendiendo que ésta no es una zona para ocupar de forma definitiva, sino temporalmente".
EFE se puso en contacto con la Alcaldía del distrito de Buenaventura sobre qué tipo de ayudas están destinando a los habitantes de La Barra, pero hasta el momento no ha recibido respuesta.
Los habitantes de La Barra, mientras tanto, sienten esa soledad institucional. "Estamos abandonados. No tenemos recursos de alcaldía. Los recursos se los busca uno mismo", se lamenta entre lágrimas Fernando.
