
Juan Fernando Alfaro y el sabor de su primer campeonato como profesional
Llegó con perfil bajo, pero con el hambre de quien sabe que las oportunidades en un grande como Olimpia son sagradas. Juan Fernando Alfaro desembarcó en el Decano para este semestre y, en poco ti...
Llegó con perfil bajo, pero con el hambre de quien sabe que las oportunidades en un grande como Olimpia son sagradas. Juan Fernando Alfaro desembarcó en el Decano para este semestre y, en poco tiempo, se ganó el respeto de la hinchada y un lugar en la historia grande del club al conquistar la estrella 48.
Tras el empate ante el Sportivo Ameliano que selló la consagración, el mediocampista argentino no pudo ocultar la emoción que le generaba el campeonato. Para el argentino, este título no es solo una medalla más; es el fruto de un “laburo” silencioso que hoy tiene su recompensa máxima.
Para Alfaro, el Apertura 2026 marca un hito personal: su primer título como futbolista profesional. Al borde del campo, el volante intentó poner en palabras lo que sentía. “Sí, la verdad que contento, contento; no puedo explicar la emoción que tengo. Trabajé mucho. Se lo dedico a mi familia, a mi novia —que me está acompañando acá—, a mis amigos. La verdad que fue mucho laburo y hoy tener esta recompensa es muy lindo”.
Sobre el significado de alcanzar la gloria con la franja negra, añadió. “No, alegría; alegría inmensa porque fue mucho trabajo. La verdad que llegué a un grupo que me recibió bien, que me dio cariño, que me dio el apoyo, me dio confianza... y hoy es todo de ellos”.
Alfaro llegó al club consciente de que debía competir por un puesto con un referente histórico como Richard Ortiz. Lejos de amilanarse, el argentino supo aprender de la jerarquía del capitán y terminó consolidándose en el once. “Sí, sí. La verdad que vine a pelearla; sabía que estaba un jugador de la jerarquía de Ortiz en mi posición. Él me recibió bien, pude acoplarme al lado de él durante todo el torneo. Este último partido no estuvo; también se lo dedicamos a él, que hace un gran esfuerzo, lleva el grupo adelante. Y bueno, hoy poder hacerlo en esa posición y hacerlo bien, la verdad que me deja muy satisfecho”.
Su paso previo por el fútbol paraguayo le dejó enseñanzas, pero la espina de no haber podido coronar. Hoy, el destino le dio la revancha en el escenario más imponente del país. “Sí, sí; siempre quise ser campeón. Con Nacional se intentó mucho, no pudimos; pero hoy me toca acá, lo disfruto. La gente me da el cariño, se lo intento devolver. Y bueno, somos campeones... la verdad que una felicidad enorme”.
Finalmente, Alfaro analizó la esencia de este plantel campeón de “Vitamina” Sánchez. Para el argentino, la clave no estuvo solo en el brillo futbolístico, sino en la capacidad de “arremangarse” cuando el partido lo requería. “Sí, sin duda, sin duda. Creo que en el momento en que el equipo no juega bien, compite. Son 85 minutos; todos pasan toda la línea de la pelota. Todos están marcando, todos están haciendo el trabajo que tienen que hacer. Los 9 la tenían que aguantar, pelearla... la aguantaban. Cuando no se juega bien, compite; y bueno, hoy queda demostrado eso”.
