
Israel dice a Londres que no se inmiscuya en Cisjordania, tras advertencia de sanciones
"La obsesión del Gobierno laborista británico con Israel parece no tener límites. Han quedado atrás los días en que Israel aceptaba dócilmente amenazas, sanciones e intentos de dictar ...
"La obsesión del Gobierno laborista británico con Israel parece no tener límites. Han quedado atrás los días en que Israel aceptaba dócilmente amenazas, sanciones e intentos de dictar sus políticas", dijo Saar en un comunicado en X.
Saar repitió que Judea y Samaria -término bíblico y oficial que usa Israel para referirse a Cisjordania- "no son tierras extranjeras para el pueblo judío" ni están sujetas a la aprobación de Londres, a quien acusó de emprender una "campaña contra el Estado judío".
La construcción de colonias en la zona E1 —la franja de terreno situada entre Jerusalén y el asentamiento de Maale Adumim, en Cisjordania ocupada— está paralizada desde hace 30 años, ya que la comunidad internacional lo considera una línea roja que dañaría de forma irreparable la continuidad territorial de un futuro Estado palestino.
Sin embargo, el pasado 18 de agosto -desoyendo una apelación judicial presentada en nombre de los residentes palestinos beduinos que serán forzosamente desalojados si el asentamiento se materializa-, la Autoridad de Tierras de Israel anunció una primera licitación de construcción de 1.234 viviendas en el E1, a la que le siguió una segunda.
Miliband recordó que hoy termina el plazo dado por Israel para recibir licitaciones para la construcción, y advirtió: "Hemos creado nuevos poderes que nos permiten sancionar a los individuos y compañías involucradas en la construcción de asentamientos ilegales como el E1", según dijo en su cuenta de X.
El titular de la diplomacia británica dejó claro que el Gobierno británico "no aceptará el continuo desplazamiento de palestinos ni la ocupación ilegal que persiste".
Miliband también subrayó que el Gobierno condena la creciente violencia de los colonos en Cisjordania, incluidos los recientes ataques contra funcionarios de Francia, Bélgica y Polonia, un representante de la Iglesia católica y una periodista estadounidense.
"No permaneceremos como meros espectadores ante la destrucción de la solución de dos Estados", puntualizó.
