
El Instituto de Previsión Social (IPS), sostenido mes a mes por los descuentos obligatorios sobre los salarios de miles de trabajadores, muestra una realidad cotidiana marcada por la frustración, el abandono y la precariedad.
A través de denuncias públicas y expresiones de hondo malestar, los aportantes y beneficiarios exponen un panorama desolador: clínicas periféricas y hospitales centrales colapsados, retrasos inadmisibles en la asignación de turnos médicos, demoras de semanas en la validación de estudios de alta complejidad y, el golpe más sensible, la ausencia sistemática de medicamentos esenciales, insumos tan básicos como jeringas y sueros, y un esquema de atención que obliga a las familias trabajadoras a asumir de su propio bolsillo costos exorbitantes.
El calvario diario: En IPS no hay ni jeringasTestimonios recientes ilustran con crudeza el día a día en las diferentes dependencias de la previsional. Asegurados que acuden de urgencia por cuadros de dolor agudo se encuentran con una paradoja indignante: la atención profesional del plantel médico y de enfermería es calificada reiteradamente como excelente, pero la precariedad logística neutraliza el esfuerzo humano.
“Fui a consultar en la Clínica Boquerón, estoy con mucho dolor de hombro. Excelente la atención de las licenciadas y de la doctora, pero lo que no entiendo es cómo un ente que recauda millones cada mes no va a tener jeringas para la aplicación del medicamento. Con el dolor inmenso me dicen: ‘Tenés que comprar para que te podamos aplicar’. ¿Dónde está el chiste de la recaudación de cada mes?”, cuestionó con impotencia una asegurada.
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Esta situación se repite de manera calcada en distintos centros asistenciales. Pacientes que requieren hidratación parenteral o la administración de fármacos por vía endovenosa se enfrentan a la directiva institucional de adquirir por cuenta propia insumos tan elementales como el volutrol, gasas, jeringas y catéteres. En otros casos, como el reportado por asegurados en el Hospital Ingavi y en el centro de salud de Guarambaré, los hospitales carecen incluso de suero fisiológico, obligando a los familiares a vaciar sus bolsillos en farmacias privadas.
Medicamentos con recursos propiosEl desabastecimiento no discrimina especialidades ni patologías. Pacientes que dependen de fármacos de consumo diario para controlar enfermedades crónicas denuncian la ausencia permanente en farmacia de medicamentos fundamentales como el Losartán, Ibuprofeno, Diclofenac, además de tratamientos específicos de alta demanda como la Mesalazina o fármacos para el control metabólico como la Semaglutida.
“No hay nada, yo fui para retirar mi remedio y no hay nada. Pero bien que te descuentan cada mes”, reclamó la señora María Acevedo.
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Liliana Báez, otra asegurada del IPS contó que llegó hasta el IPS Ingavi con su hijo, quien requería de la dosificación de un medicamento vía suero y, que para recibir asistencia, debía comprar volutrol (dispositivo médico que se utiliza para administrar líquidos y medicamentos por vía intravenosa). “Siempre es lo mismo, todo hay que comprar. Cada mes descuentan del salario, pero no hay insumos. Ya no da gusto pagar y no recibir nada a cambio. Necesitamos soluciones urgentes”, expresó.
IPS no tiene kit para cirugíasLa indignación se multiplica exponencialmente cuando los asegurados deben afrontar intervenciones quirúrgicas. Familiares de un paciente sometido a cirugías de vesícula, que pidieron anonimato, relataron a ABC Color que la previsional no provee absolutamente nada del kit quirúrgico ni los analgésicos posoperatorios. Afirman haber realizado gastos superiores a los G. 300.000 únicamente en calmantes como el Ketorolac.
“Mi esposo se realizó una cirugía de la vesícula y compramos todo, hasta calmantes para el dolor. Se descuenta de su salario casi G. 600.000 y no hay nada. Una vergüenza el IPS”, expresó con molestia la denunciante.
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Casos más graves registran desembolsos más importantes en medicamentos y estudios externos porque la red sanitaria del IPS carece de respuestas mínimas. La señora Vidalia Acosta denunció que para la operación de su madre en Caazapá, debieron comprar medicamentos por más de G. 2 millones. “No hay nada, hasta los estudio se manda a hacer otro lado. Da pena el IPS”, criticó.
La postura oficial: Isaías Fretes y su visión sobre la provisión de medicamentosAl cumplirse sus primeros 100 días de gestión al frente de una de las instituciones más sensibles del país, el doctor Isaías Fretes visitó anoche los estudios de ABC TV para hacer un balance de su administración y abordar de manera directa la crisis estructural que atraviesa el seguro social. Fretes, fue nombrado como titular del IPS, el pasado 22 de abril tras la salida de Jorge Brítez.
Durante la entrevista, Fretes reconoció la gravedad del desabastecimiento heredado y describió un escenario inicial alarmante que “no le deja dormir”. Al asumir el cargo, su equipo encontró 215 productos con stock cero, una cifra que incluía no solo medicamentos de alta complejidad, sino insumos críticos y básicos como sueros y gasas. Para mitigar esta emergencia operativa y evitar el colapso total en la atención de los asegurados, Fretes admitió que debieron coordinar préstamos temporales de insumos con el Ministerio de Salud Pública (MSPBS).
El presidente del IPS defendió los avances logrados durante sus primeros tres meses enfocados en la optimización de recursos y la transparencia administrativa. Señaló que se ejecutaron importantes recortes y redirecciones en licitaciones públicas, destacando especialmente la depuración del vademécum institucional con la eliminación de 939 ítems entre insumos y medicamentos innecesarios del listado oficial, medida que —según explicó— generó un ahorro estimado en US$ 2 millones, recursos que buscan ser redirigidos hacia la cobertura de las demandas reales y cotidianas de los aportantes.
Frente al clamor ciudadano y las denuncias diarias por la falta de fármacos, el titular del IPS prometió la semana pasada, que en 15 a 22 días “las estanterías de la institución que hoy están semivacías, contarán con medicamentos”. Mientras, miles de asegurados continúan sosteniendo con su propio esfuerzo económico un sistema de salud que, pese a los descuentos compulsivos mensuales en sus salarios, sigue sin garantizarles el derecho básico a la salud y a la vida.
Fuente: https://www.abc.com.py/nacionales/2026/08/03/ips-descuentan-cada-mes-pero-no-hay-ni-jeringas/
