
Guterres condena el ataque ruso que dejó 23 muertos en Kiev y urge una desescalada
"Cualquier ataque contra la población civil y las infraestructuras civiles, independientemente del lugar en que se produzca, constituye una clara violación del derecho internacional humani...
"Cualquier ataque contra la población civil y las infraestructuras civiles, independientemente del lugar en que se produzca, constituye una clara violación del derecho internacional humanitario y debe cesar de inmediato", declaró el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, en su rueda de prensa diaria.
Un nuevo ataque masivo ruso con 74 misiles, 24 de ellos misiles balísticos Iskander-M, y 496 drones dejó más de una veintena de muertos y decenas de heridos en la capital ucraniana.
Los ataques fueron calificados por la ONU como uno de los de "mayor envergadura desde la escalada de la guerra".
El coordinador humanitario de la organización en Ucrania, Matthias Schmale, señaló, según explicó Dujarric, que las pérdidas y el miedo causados por ataques como este "intensifican el trauma psicológico de la población".
El portavoz explicó que estos bombardeos revelan forman parte de "una tendencia letal" dirigida contra zonas densamente pobladas del país.
Además, el conflicto vive uno de sus peores momentos, a pesar de extenderse ya más de 4 años.
"Entre diciembre del año pasado y mayo de este año, las víctimas civiles aumentaron un 40 % en comparación con el mismo periodo del año anterior", alertó Dujarric citando datos de la Misión de Observación de los Derechos Humanos de la ONU.
Ucrania, por su parte, sigue atacando refinerías en Rusia. La última, propiedad del gigante energético Lukoil y situada en la región rusa de Nizhni Nóvgorod, unos 450 kilómetros al este de Moscú.
El Ministerio de Defensa ruso informó del derribo de 327 drones ucranianos de ala fija sobre 18 regiones de Rusia y las regiones ocupadas de Ucrania, el mar Negro y el mar de Azov.
