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Gases lacrimógenos, explosiones y pánico en el corazón de Lyon

La situación degeneró rápidamente. Los antidisturbios cerraron todos los accesos a la plaza de Bellecour, donde se encuentra la oficina incendiada y donde debía tener lugar la principal ...

La situación degeneró rápidamente. Los antidisturbios cerraron todos los accesos a la plaza de Bellecour, donde se encuentra la oficina incendiada y donde debía tener lugar la principal concentración de este sábado de gran movilización nacional.

Aún sin ser conscientes de lo que ocurría, los manifestantes seguían dirigiéndose en masa hacia la plaza, armados con pancartas, convirtiendo las calles aledañas, en particular las grandes arterias comerciales Víctor Hugo y República, en rutas alternativas de protesta.

Poco antes de las dos de la tarde, hora prevista para el comienzo de la manifestación, EFE se encontraba precisamente en la calle Víctor Hugo, rodeado de manifestantes, entre ellos, estudiantes, pero también obreros, 'chalecos amarillos', profesores y sindicalistas.

En ese momento, ya se podía ver el humo saliendo de la plaza Bellecour y se escuchaban las potentes detonaciones de las granadas de dispersión de los antidisturbios, mientras el característico olor de los gases lacrimógenos picaba en la garganta.

Pese a ello y al sobrevolar constante de helicópteros, los jóvenes seguían avanzando hacia el punto de encuentro. Preguntado por si no tenía miedo, Ruben, un joven empleado de 20 años, respondía a EFE:

"Va a haber violencia de todos modos, es inevitable, pero no hay que tener miedo. La cuestión no es esa, sino la violencia que comete el Estado al no escucharnos". Y añadía: "Estamos extremamente determinados a retomar el combate e intentar conseguir verdaderos resultados".

Tegan, una chica rubia con el rostro cubierto y gafas de protección añadía: "Hay que seguir, hay que movilizarse. El fascismo comienza a partir del momento en el que tenemos miedo de reivindicar nuestros derechos".

Tegan se declaraba simpatizante de La Francia Insumisa, el partido de izquierda radical, y pese a su juventud, solo tiene 19 años, presenta un discurso muy político:

"Esto es lo que pasa en los regímenes autoritarios. Las personas en el poder, todos esos millonarios, tienen miedo de perder su lugar frente a la juventud. Por eso envían a la policía a reprimir a los adolescentes, a la juventud, para volverlos dóciles antes de que sean adultos".

Al cabo de la calle, decenas de jóvenes estaba detenidos detrás de una línea imaginaria, separados por un centenar de metros de las fuerzas antidisturbios que cierran el paso.

Casi todos llevaban máscaras y paños cubriendo la cara, y algunos también cascos. En el grupo llamaba la atención la presencia de una persona disfrazada con un enorme dinosaurio hinchable rodeada de otras con chalecos amarillos.

Durante unos minutos nadie se movió, hasta que uno de los manifestantes lanzó una especie de grito de guerra y los otros respondieron a coro. Eso bastó para provocar una lluvia de gases lacrimógenos y con ella el pánico entre los presentes, que huyeron corriendo.

El cielo de la ciudad se fue cubriendo de humo. "¿Sabéis que han prendido fuego a la oficina de turismo?", decía un joven ante la sorpresa del resto.

Cada vez se oían más y más explosiones, así como sirenas de policías, ambulancias y bomberos, mientras algunos manifestantes se alejaban del lugar con los ojos llorosos, la garganta en fuego y la sensación de estar asistiendo a algo fuera de lo común y de una violencia extraordinaria para una ciudad usualmente tan tranquila como Lyon.

Fuente: https://www.abc.com.py/internacionales/2026/10/17/gases-lacrimogenos-explosiones-y-panico-en-el-corazon-de-lyon/

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