
Fieles renuevan su fe en el inicio de las fiestas de Santo Domingo de Guzmán en Nicaragua
Según relató a EFE, cuando esperaba a su hija los médicos le advirtieron que la bebé difícilmente sobreviviría. Contra todo pronóstico, la pequeña salió adelante y, desde entonces, ...
Según relató a EFE, cuando esperaba a su hija los médicos le advirtieron que la bebé difícilmente sobreviviría. Contra todo pronóstico, la pequeña salió adelante y, desde entonces, ambas participan cada año en la tradicional bajada de Santo Domingo como muestra de agradecimiento por el favor recibido.
La niña, Alayda López, recorría la procesión ataviada con un traje folclórico y cargando una réplica de Santo Domingo de Guzmán, mientras bailaba al ritmo de las bandas filarmónicas.
Amelia explicó que actualmente su hija fue diagnosticada con diabetes, por lo que este año también elevaron una nueva petición al santo: que les conceda el milagro de superar esta enfermedad.
Como ellas, miles de promeseros, fieles y visitantes participaron desde tempranas horas en la tradicional bajada de la imagen de Santo Domingo desde el santuario de Las Sierritas hacia la iglesia ubicada en el antiguo centro de Managua.
A lo largo del recorrido predominaban las expresiones de fe, los rezos, los bailes tradicionales y la música interpretada por las bandas filarmónicas.
Entre la multitud era común observar promeseros vestidos con trajes folclóricos, algunos cargando réplicas del santo y otros cumpliendo sus promesas de distintas maneras.
La imagen de “Minguito”, como cariñosamente llaman los nicaragüenses a Santo Domingo de Guzmán, avanzó resguardada por un fuerte dispositivo policial y acompañada por el comité de bailadores tradicionales.
Las fiestas de Santo Domingo de Guzmán, consideradas entre las más concurridas del país, se extenderán durante diez días y contemplan una variada agenda de actividades religiosas y culturales, entre ellas la tradicional procesión, desfiles hípicos, música folclórica, bailes populares y otras expresiones que reúnen cada año a miles de personas en la capital.
La tradición se remonta a 1885, cuando, según la historia popular, el leñador Vicente Aburto encontró la imagen de Santo Domingo de Guzmán en el tronco de un árbol en Las Sierritas de Managua. Desde entonces, cada 1 y 10 de agosto, miles de devotos renuevan su fe y cumplen promesas en una de las manifestaciones religiosas y culturales más emblemáticas de Nicaragua.
