
Familiares de Koki Ruiz piden declarar patrimonio el Teatro El Molino
El icónico Teatro El Molino, ubicado en la ciudad de San Ignacio, ...
El icónico Teatro El Molino, ubicado en la ciudad de San Ignacio, Misiones, recinto que durante casi tres décadas albergó el taller creativo y las obras emblemáticas del artista plástico Delfín Roque Ruiz Pérez, más conocido como Koki, atraviesa horas inciertas tras el inicio de un proceso de desocupación del predio.
Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el actual titular del inmueble, identificado como César Zotti, la familia del creador de Tañarandy enfoca sus esfuerzos en lograr que la estructura sea declarada patrimonio cultural para evitar su destrucción.
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Norma Fretes, viuda de Koki Ruiz, explicó que el predio, un antiguo molino de arroz edificado originalmente por el padre del artista, comenzó a ser utilizado en 1998 para la realización de la primera Bienal de San Ignacio. A partir de allí, el sitio se convirtió en el epicentro de creación de piezas fundamentales del arte paraguayo contemporáneo.
Pacto verbal; sin respaldo documentalRespecto al origen del conflicto por el inmueble, Fretes detalló que la propiedad perteneció a un emprendimiento familiar de tres hermanos; hoy todos fallecidos.
Aunque Koki Ruiz adquirió formalmente el compromiso sobre el molino en su momento, no se tramitaron las documentaciones legales correspondientes.
“Koki era artista, era bohemio en algún sentido; para él la palabra valía. Después de fallecer nos encontramos con varios casos donde no hubo una documentación formal”, señaló Norma Fretes, viuda de Koki Ruiz.
Tras la adjudicación legal del terreno a César Zotti, la familia mantuvo conversaciones para conservar el área donde se erige el teatro.
Según explicó Fretes, en su momento existió un compromiso verbal con César Zotti para que la familia se quedara con la construcción del Teatro El Molino, mientras que el propietario conservaría el resto del predio.
“Hablamos con César Zotti sobre la necesidad de una negociación para quedarnos con la construcción, a lo cual accedió. Se amuralló el sector de El Molino y él se quedó con el predio restante”, relató.
Sin embargo, el acuerdo nunca llegó a formalizarse mediante una transferencia. Tras el fallecimiento de Ruiz, Zotti solicitó a la familia que abandonara el lugar y retirara todas las pertenencias y objetos que quedaron del artista.
Fretes señaló que posteriormente mantuvo varias conversaciones con Zotti para plantearle la posición de la familia y explicar por qué consideraban tener derecho sobre el sector de El Molino.
“Llegué a dialogar en varias oportunidades con Zotti sobre nuestro punto de vista y por qué nos sentíamos con derecho a la parte de El Molino, pero no pudimos llegar a ningún acuerdo”, agregó.
Temor ante posible demoliciónAnte el inminente desalojo y las versiones locales que apuntan a que el terreno podría ser comercializado para la instalación de un emprendimiento comercial o una estación de servicio, se solicita que el teatro El Molino sea declarado patrimonio cultural.
“Nuestro objetivo ya no es pedir el lugar para nosotros; pedimos que ese sitio no sea tocado, que sea declarado patrimonio de San Ignacio, de Misiones o a nivel nacional”, enfatizó Fretes.
La viuda del artista instó a las autoridades locales, departamentales y nacionales a intervenir para evitar que la estructura histórica sea demolida o alterada.
Un complejo proceso de trasladoParalelamente al reclamo de preservación, la familia inició el complejo proceso de inventario y retiro de las obras y elementos acumulados durante más de 25 años de labor ininterrumpida.
Entre los elementos que permanecen almacenados en El Molino se encuentra el altar y la figura de María Felicia de Jesús Sacramentado, conocida como “Chiquitunga”, una pieza de 12 metros de altura confeccionada con unos 70.000 rosarios donados por fieles de todo el país con motivo de su beatificación.
También se encuentran decenas de vestuarios utilizados durante más de dos décadas en las representaciones de los cuadros vivientes de Semana Santa, especialmente en las puestas en escena del Viernes Santo en Tañarandy. Estos elementos forman parte del acervo artístico y cultural vinculado a la tradicional conmemoración anual.
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Debido a las dimensiones monumentales de obras como la de la primera beata paraguaya, la familia se encuentra en conversaciones con representantes de la Iglesia Católica para ubicar temporalmente las piezas en recintos adecuados, mientras proyectan la consolidación de un nuevo espacio cultural en la zona de La Barraca.
Finalmente, Norma Fretes lamentó los ataques y discursos de odio en redes sociales en torno al conflicto e hizo un llamado al respeto hacia la memoria de Koki Ruiz y al legado cultural que dejó al municipio y al Paraguay.
Intentamos hablar con César Zotti a través de mensajes y llamadas telefónicas, pero no respondió. Estamos abiertos en caso de que desee referirse al tema.
