
Europa suma 1,4 millones de personas sin hogar, con un aumento entre las personas ancianas
Así lo alertaron este martes la Fondation pour le Logement (Fundación para la Vivienda) y la FEANTSA (Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con Personas sin Hogar) ...
Así lo alertaron este martes la Fondation pour le Logement (Fundación para la Vivienda) y la FEANTSA (Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con Personas sin Hogar) al presentar desde París la edición número 11 de su informe anual sobre el alojamiento precario en Europa.
El sinhogarismo está en aumento en todos los países de los que se dispone de datos comparables sobre el fenómeno, con casos especialmente graves como Irlanda, donde entre 2014 y 2026 el número de personas sin domicilio fijo aumentó un 367 %.
La última estimación global para el conjunto de la región aludía a 2024 y cifraba el número total de ciudadanos sin hogar en 1,3 millones de personas. Las nuevas cifras, por tanto, apuntan a una "brecha que se amplía" entre lo que ocurre realmente sobre el terreno y los compromisos políticos europeos.
"Cinco años después de la Declaración de Lisboa, el desafío ya no es el reconocimiento (del problema), es convertir el reconocimiento en acción", indicaron los responsables del estudio en una presentación a la prensa este martes.
Para afrontarlo, aunque las competencias de vivienda sean nacionales, la UE tiene "margen de maniobra", sostuvo Manuel Domergue, director de los estudios de la Fundación para la Vivienda.
Además, en este contexto de aumento del sinhogarismo, las soluciones de acogida son, cada vez más, insuficientes.
Agravan la situación fenómenos como las políticas de austeridad, como las impuestas en Finlandia con recortes a los sistemas de asistencia y a oenegés, lo que demuestra que el empeoramiento es "reversible", advierte el estudio.
Pero también contribuyen las políticas migratorias, ya que medidas más estrictas, como las aplicadas en Bélgica, aumentan el número de potenciales afectados y empeoran su contexto de vida.
En la crisis de acceso a la vivienda se tiende a hablar de brecha intergeneracional, pero el problema del alojamiento precario no afecta solo a los jóvenes, sino también, de una manera creciente, a las personas más mayores, sin que se preste la suficiente atención a este fenómeno, por lo que la Fondation pour le Logement y la FEANTSA buscaron lanzar una llamada de alerta al respecto en este informe.
El problema resulta de dos tendencias convergentes: por un lado, el del encarecimiento espectacular del acceso a la vivienda en sí, y por el otro, la tendencia al envejecimiento de la población europea.
"Se asume a menudo que los más mayores están relativamente seguros en cuanto a la vivienda: propietarios de largo plazo, con activos acumulados en el tiempo e hipotecas ya pagadas. De media, lo están", indicaron los responsables del informe.
"Pero las medias ocultan las diferencias entre grupos: a los mayores que experimentan sinhogarismo, inquilinos privados expuestos a mercados inasequibles, propietarios de bajos ingresos en alojamientos de baja calidad, sin medios para repararlos o (para) mudarse", agregaron.
A pesar de eso, las políticas sobre el envejecimiento raramente tienen en cuenta la vivienda, y quienes se encuentran en situación vulnerable o ya sin hogar experimentan situaciones mucho más duras por la progresiva pérdida de autonomía y los problemas de salud, factores para los que los sistemas de alojamiento temporal y asistencia no están en absoluto preparados.
De hecho, de los 23 países con datos comparables de sinhogarismo que se utilizan en el estudio para hacer las estimaciones globales y análisis individuales, tan solo 13 segregan los datos por edad.
Extrapolando, el informe estima que hay al menos 170.000 personas mayores sin techo en la zona estudiada (UE y Reino Unido).
Esta radiografía del panorama apunta, además, a una variación "bastante espectacular" entre países, en palabras de Margaux Charbonnier, responsable de proyectos de la FEANTSA.
En Irlanda, por ejemplo, la tasa de personas mayores sin hogar es del 1,6 %, pero en Polonia es del 32,5 % y en Hungría del 44 %.
En general, en Europa central y del este el sinhogarismo crónico afecta más a las personas más mayores, con muy pocas opciones de salir de sus dificultades, mientras que en Europa occidental el perfil de las personas sin domicilio fijo es más joven, hay más migrantes y se da por periodos más cortos.
Con estos datos, llamaron a las instituciones a tomar medidas como un plan europeo de vivienda asequible o destinar recursos para combatir el sinhogarismo hasta el 5 % del gasto en materia social.
