
Entre el río y el abandono: indígenas Ishir buscan salvar su ribera en Bahía Negra
La comunidad indígena Ishir o Chamacoco, denominada Puerto Esperanza, se ubica a unos 900 kilómetros al norte de la capital del país, en el distrito de Bahía Negra, Alto Paraguay, en pleno Pant...
La comunidad indígena Ishir o Chamacoco, denominada Puerto Esperanza, se ubica a unos 900 kilómetros al norte de la capital del país, en el distrito de Bahía Negra, Alto Paraguay, en pleno Pantanal. Sus pobladores ven amenazada a la propia comunidad debido a la alarmante erosión que se registra sobre la ribera, provocada, entre otros factores, por el paso de grandes embarcaciones que generan enormes oleajes.
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Esta situación pone en riesgo la actividad pesquera de las familias del lugar, considerada la principal fuente de ingresos económico para estas personas. En busca de una solución que permita proteger la ribera, actualmente se desarrolla el proyecto denominado “Rompiendo Olas”.
La iniciativa es financiada por el programa Partners for Water, del Gobierno de los Países Bajos, e integrado por un consorcio conformado por WWF-Países Bajos, WWF-Paraguay, HKV, Bureau Stroming y Pro Comunidades Indígenas. La iniciativa busca evaluar soluciones basadas en la naturaleza, con la participación activa de la propia comunidad Ishir.
Se pretende, además, generar aprendizajes que puedan orientar futuras intervenciones en otras comunidades ribereñas del río Paraguay, que presentan problemas similares de erosión de sus riberas.
Aplicación de medidasEl proyecto originalmente contemplaba una sola solución, mediante la instalación de una malla flotante utilizando materiales disponibles en la propia comunidad. Sin embargo, tras el diálogo con los pobladores, se pudo constatar que la erosión de la ribera respondía a una combinación de factores y que era necesario implementar un conjunto de soluciones.
Es así que se diseñó un sistema integrado por cuatro alternativas: una malla amortiguadora, un muelle comunitario, un muro ecológico de madera y un piloto de revegetación.
En abril de este año, coincidiendo con la crecida del río, se realizaron las primeras pruebas de estas soluciones, que necesariamente requieren ajustes en su diseño como respuesta a las condiciones climáticas y al comportamiento del río.
Se evidenció, además, que la acumulación natural de camalotes sobre la estructura de protección creó una barrera vegetal que incrementó la capacidad de amortiguación de la malla, sin necesidad de realizar intervenciones adicionales.
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Los responsables que trabajan en el proyecto mencionaron que con la primera crecida del río se obtuvieron varias conclusiones sobre la implementación de las soluciones, lo que ayudará a mejorar los trabajos en los próximos pasos y avanzar hacia la sostenibilidad de las medidas adoptadas.
Este enfoque responde al principio de soluciones basadas en la naturaleza y requiere una gestión adaptativa y un aprendizaje interactivo, que dependen del comportamiento del ecosistema. Por ello, se necesita una evaluación permanente de las condiciones de la ribera y de la efectividad de las medidas implementadas.
El equipo técnico de Pro Comunidades Indígenas que trabaja en la zona está integrado por Carlos Agüero, Fulgencio Méndez y Jacinto Villalba, quienes destacaron la importancia de proteger las riberas de estas comunidades, atendiendo a que el río constituye el principal medio de sustento económico diario para sus pobladores.
