
El Tíbet, vetado a la prensa, encadena dos catástrofes en dos meses
La zona afectada en esta ocasión es el condado de Baqing, perteneciente a la ciudad de Nagqu, en el noroeste del Tíbet y muy alejada del condado de Gyirong, ubicado en el suroeste de esa r...
La zona afectada en esta ocasión es el condado de Baqing, perteneciente a la ciudad de Nagqu, en el noroeste del Tíbet y muy alejada del condado de Gyirong, ubicado en el suroeste de esa región, la que sufrió la llamada localmente 'riada del Himalaya'.
El seísmo es el primero de magnitud 7 que se registra este año en China, donde no ocurría uno de este tipo desde enero de 2025, cuando un movimiento telúrico de 7,2 sacudió Dingri (Shigatse), dejando al menos 126 fallecidos.
Hasta última hora de este viernes, el terremoto de la víspera había causado 16 muertos, 76 heridos y provocado la evacuación de casi 12.500 personas, además de causar el derrumbe parcial o total de más de 300 hogares, de acuerdo al centro de coordinación de emergencias de la ciudad de Nagqu.
La cifra de fallecidos permanece inamovible casi desde el primer momento y es llamativamente baja respecto a la intensidad del temblor, lo que puede atribuirse a la baja densidad de población de la zona afectada, que forma parte de la meseta tibetana.
Tampoco se han reportado hasta ahora desaparecidos, aunque en el área hay desplegadas más de 5.000 personas en labores de búsqueda y rescate, además de 400 militares del Ejército chino, en tanto el Gobierno elevó del nivel cuatro (IV) al tres (III) la respuesta nacional por el desastre, dentro de una escala de cuatro niveles en la que el uno (I) representa la máxima gravedad.
El hecho de que el suceso haya ocurrido en el Tíbet pone de manifiesto de nuevo el control férreo al que Pekín somete el acceso a esta región.
Unas limitaciones que durante la riada de agosto hicieron casi imposible cubrir la tragedia desde el lado chino afectado, en el que además las cifras de fallecidos y desaparecidos contrastaban, a la baja, con los números reportados por Nepal: 43 muertos y 519 desaparecidos notificados por China frente a casi 1.500 víctimas mortales y 5.800 desaparecidos contabilizados por Nepal.
La única posibilidad para los medios extranjeros de informar sobre el terreno desde el lado chino tras la riada fue un viaje por estricta invitación organizado por las autoridades una semana después de la tragedia, un sistema similar al que rige habitualmente para la prensa extranjera, que solo puede acceder a la región autónoma en viajes organizados por el Gobierno central.
La alta actividad sísmica de la zona y los efectos del cambio climático son las principales causas de los desastres naturales sufridos por el Tíbet en los últimos años, que suman desde 2023 dos grandes terremotos, una avalancha y dos riadas de origen glaciar ocurridas en el mismo corredor fronterizo.
